Este documento presenta la historia de una pareja de ancianos, El Negro y Leonilda, que viven en una isla en el Delta de San Fernando y se dedican a hacer canastos de corteza de álamo durante más de 50 años. Ambos nacieron y crecieron en la isla, donde cultivaban flores y verduras. Ahora El Negro consigue los troncos de álamo y los hierve para poder pelar la corteza, mientras que Leonilda arma los canastos. Disfrutan de su trabajo y estilo de vida sencillo en la isla,