bre todo de su generosidad.
Vamos a fundirnos con las experiencias de
vida del alumnado mediante sus textos,
fotografías, exposiciones, viajes, celebra-
ciones…
Es un honor como docentes poder interac-
tuar, expresar y aprender conjuntamente.
El aula se convierte, durante dos horas, en
una evolución y transformación, en una
terapia de risas y en un encuentro de co-
nocimientos, opiniones, críticas, en el
salón de casa para celebraciones conjun-
tas y, cómo no, en un punto de inflexión
de información, integrándose lo sabido
con los nuevo aprendido.
“Que las cosas evolucionan y se transfor-
man es evidente, nada permanece inalte-
rable en el tiempo, un pueblo tampoco
escapa a esa ley. Cada época tiene sus
señas de identidad. Cuando empiezas a
vivir, los primeros años de infancia son
los que te marcan, es cuando comienzas
a percibir tu entorno, por eso cada uno de
nosotros lleva su propia "Campana"
dentro.” (Palabras de Richarte en Face-
book el 26 de enero de 2016)
Y estas palabras son una sentencia pura y
dura. Y de ello podemos dar prueba en
las clases de educación de adultos. En
esta primera publicación queremos pre-
sentar una muestra de su esfuerzo, in-
terés, responsabilidad, creatividad y so-
LA CAMPANA QUE LLEVO DENTRO
SOY DE LA TERCERA EDAD Diamelia Ballestero Aguilar
Soy una persona adulta,
No voy a decir mi edad,
Me gusta ir de viaje
Al colegio y a bailar,
No porque tenga mis años
En casa me voy a quedar.
No me importa lo que digan
Con la edad que tiene
¿dónde irá?
Yo lo llevo muy a gala,
Tengo la tercera edad
Bastante he trabajado,
Y ahora voy a disfrutar.
EXPERIENCIAS DE VIDA
PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA
BOCETO DE LA CAMPANA DESDE LA CALLE RUBIO. RICHARTE
Por eso digo a esas per-
sonas
Dejad ya de criticar,
Que yo lo llevo con or-
gullo
¡Soy de la tercera edad!
Llegó la primavera con su sol
deslumbrador, con sus campos
verdes y florecidos, con su dulce
y cálido olor a romero, a azahar
recién nacidos.
Sentada, observando el alba,
brotan rosas, margaritas y cam-
panillas. El aire limpio las ba-
lanceaba como al son de una se-
guidilla. Las rosas vestidas de
terciopelo, las margaritas blan-
cas como la cal, las campanillas
azules como el cielo, ¡qué es-
tampa más angelical!
Se escucha el ruido de casca-
beles. Eran las azules campani-
llas, a su lado las rosas y cla-
veles blancas, rojas y amari-
llas.
A los lejos un viejo olivo, sen-
tado bajo él un niño que juga-
ba, al lado un sauce que estaba
en el olvido lloraba y triste lo
miraba.
¡Ay! Mis nietos, cómo me río con sus
chanzas.
¡Ay! Mis nietos, pienso en ellos todo el día
y cuando no los veo, pena, penita mía,
saltan, hasta las flores cantan,
rien, hasta las flores huyen,
corren… ¿haber quién los coge?
Me llamo Asunción y tengo ocho nietos,
son siete y uno como si lo fuera.
Mis hijos viven conmigo
y mis nietos también
y lo único que les digo
es que respeten a los mayores
como yo respeté a los míos.
¡Ay! Mis nietos
siete soles, siete diablillos
ellos son mi alegría,
mis anhelos y mi esperanza.
EL SOÑAR NO CUESTA DINERO Asunción Fernández Florindo
POESIA Asunción Fernández Florindo
Pronto pasará el tiempo y vol-
verá la primavera y cómo el
soñar no cuesta dinero,
imaginaré todo el campo y la
pradera como un manto de
flores de invernadero.
Todo lleno de terciopelo,
de margaritas blancas como la
cal, de campanillas azules co-
mo el cielo, ¡que estampa más
angelical!
El niño cortó una rosa, las
margaritas y campanillas
suspiraron, para eso le ha
servido ser la más preciosa
y todas a su lado lloraron.
La primavera se fue aca-
bando y todas las flores se
marchitaron. El verano está
empezando y el olivo y el
sauce solos se quedaron.
Página 2
EXPERIENCIAS DE VIDA
Soy una alumna de
la clase de mayores,
que nací en 1942, y
quiero dedicar este
escrito a todos los
jóvenes.
Como soy mayor,
observo a la juven-
tud de hoy, y veo
que por mucho que
tengan, siempre
quieren más y nun-
ca están contentos,
y hoy gracias a
Dios, tenemos de
todo.
Se fijan en otras na-
ciones, yo quiero
contaros como vi
vían muchas perso-
nas cuando yo era
joven.
La mayoría de las
familias compartían
casa. Las casas de
antes no tenían
agua potable, ni de
otro tipo, había que
traerla de donde
hubiese como de un
pozo. No teníamos
servicios, se lavaba
a mano en un lebri-
llo, y muchas ma-
dres, cuando se
acostaban sus hijos,
aquí algunas mues-
tras:
Manijero, manijero,
“dano” usted de
mano ya, que está
“mu” lejos La
Campana y nos te-
nemos que arreglar.
Manijero, manijero,
no tengas tan mala
De vez en cuando
la escuela se con-
vierte en una clase
de risoterapia, sobre
todo cuando recor-
damos nuestra ju-
ventud y ese trabajo
en el campo que de-
sarrollamos con el
brio de nuestra
edad. Os dejamos
leche, que son las
cinco de la tarde y
llegaremos de no-
che.
Manijero, manijero,
“dano” usted de
mano ya, que somos
niñas con novio y
nos tenemos que
arreglar.
HUBO UN TIEMPO Ana María Mateo Asencio
EL MANIJERO VVAA
lavaban la ropa para ponér-
sela limpia por la mañana,
pues no había otra.
Hubo un tiempo en el que
se pasó mucha hambre, por
esto pienso que debéis estar
agradecidos a la vida que
os ha tocado vivir, pues
tenéis casi de todo. No ago-
biéis tanto a vuestros pa-
dres que os dan más de lo
que pueden. Y sed felices
con lo que tenga cada uno.
Página 3
PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA
Exposición en el aula: La Andalucía del ayer.
Y el chascarrillo
popular también
nos deja un ejem-
plo:
Manijero, manijero,
no tiene compara-
ción
Que dice que es me-
diodía
Y se está poniendo
el sol
Estamos en el colegio
mis compañeras y yo
venimos para aprender
que trabajito nos cuesta,
mi maestra se esfuerza
para que la podamos entender,
demasiada paciencia tiene
para que podamos aprender.
¡yo ya me despido
que no quiero ser más pesá!
¡Saludo a mi maestra y compa-
ñeras que tienen la gloria ganá
Adiós carta misteriosa,
quien fuera dentro de ti,
para darle un abrazo, a
ese que te va abrir.
Y ya que estábamos, pues
a recordar toca.
En lo alto de aquel cerro
hay una pila de oro,
donde lavan las mocitas,
los pañuelos de los novios
Todos acababan en la ca-
sa de la novia: - Esta por
ti; - Esta por tu suegra.
En los años 50 podía re-
cogerse de 7000 a 9000
pts.
Y hablando de novios Jo-
sefa Barrios nos contó lo
que le escribía al suyo
cuando estaba en la mili.
ESTAMOS EN EL COLEGIO Asunción Fernández Florindo
LOS NOVIOS Y EL PEDITORIO
A mi tierra a tu campo,
a tu trigo y olivar.
A tus casitas tan blancas
como la espuma de mar.
Mi familia, mis amigos
y mi alegría al ver
ese trozo de cielo
que tiene mi Andalucía.
Piropo, le tiro al cielo
y grito con alegría
que esta tierra que yo piso,
se llama mi Andalucía.
AÑORANZAS DE ANDALUCÍA
Yo nací en Andalucía
y lo llevo muy a gala,
es provincia de Sevilla
y mi pueblo, La Campana.
Nos fuimos a otra ciudad,
teníamos que trabajar.
Allí, tenía trabajo, amigos
y una buena amistad,
pero te añoraba tanto...
que tuve que regresar.
Página 4
EXPERIENCIAS DE VIDA
Amelia Ballesteros Aguilar
Josefa Barrios López y popular
Los padres de los novios se
ponían de acuerdo para la pe-
tición de mano. Acordaban la
fecha, jueves o domingos.
El novio y la novia invitaban
por separado a sus amigos.
El día del peditorio, el novio
en la plaza con sus amigos, la
novia en su casa con sus pa-
dres y amigas, los padres del
novio en su casa.
Carmen - Por ser el
día de mi cumplea-
ños y cumplo seten-
ta y uno, sin probar
mi chocolate no se
me va a ir ninguno.
Pepa - Por ser el
día de tu cumplea-
ños yo te regalaría
la catedral, pero co-
mo no tengo dinero,
te regalo una postal.
Carmen – Si me
regalas una “tostá”,
que sea con café, yo
de aquí “pa.lante”
te voy a llamar de
usted.
Pepa - Por ser el
primer regalo que
de mis manos reci-
bes, guárdalo en el
corazón para que
nunca me olvides.
Carmen - Pepa de
mi corazón, yo no
lo voy a olvidar, pe-
ro de momento yo
un abrazo te voy a
dar. Y yo os digo en
palabras y en prosa,
a vosotras amigas,
que sois hermosas.
Carmen Guerra y
Josefa Barrios.
Me levanté y fui al
cuarto de baño.
Después preparé el
desayuno y el boca-
dillo. Me fui al
campo a coger acei-
tunas. Al mediodía
llegué a casa e hice
la comida. Luego
me duché y me he
venido al cole.
Hoy me he levanta-
do y he puesto una
lavadora. Después
he cocinado lente-
jas. Luego he sali-
do a comprar a la
farmacia y a la car-
nicería. Cuando he
vuelto y nos hemos
puesto a comer.
Hoy he barrido el
corral de mi casa.
Para almorzar he
cocinado habichue-
las con cebollas y
huevos. De camino
al cole he cogido
un tallo de rosal.
Hoy cuando me
aseé y desayuné,
fui a que me reali-
zaran un control y
un electro.
LAS CELEBRACIONES CUMPLEAÑERAS
do los cacharros en
el lavavajillas, Des-
pués me he venido
para el cole.
Hoy nos hemos le-
vantado muy tem-
prano. Después de
asearnos, hemos
desayunado. Luego
nos hemos ido a los
baratos, comprado
lo necesario, nos
hemos vuelto a ca-
sa. Cómo todos los
días hemos prepa-
rado el almuerzo. Y
tras fregar, hemos
descansado en la
escuela.
NUESTRO DIA A DIA. VVAA
Yo hoy me he le-
vantado, me he la-
vado y he hecho la
cama. Luego he
puesto un caldo y
una lavadora. He
tendido la ropa y he
descansado. Cuan-
do ha llegado mi
marido hemos al-
morzado y he meti-
Página 5
PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA
De vez en cuando
pues toca “mirinda”,
como ya hemos bau-
tizado cuando nos
reunimos para cele-
brar un cumple o
santo. Y además de
las viandas, pues
siempre surgen las
risas y las improvi-
sadas palabras. Para
muestra un botón:
Esta mañana tomé
la leche muy ca-
liente. Algunos
días, tomo rebana-
das de pan con
miel. Luego me fui
a andar con mi
amiga durante una
hora. Hoy me toca-
ba ir a la compra.
Esta mañana he re-
cogido a mi nieto y
lo he llevado al co-
legio. Después he
ido a casa de mi
hija para tenderle la
ropa. Luego he
hecho la compra y
la cama. A mediod-
ía fui por mi nieto y
a almorzar.
Anoche antes de
ponerme a escribir
sobre los derechos
de la mujer, quise
saber la opinión de
mi familia, y como
todos son varones,
saber las opiniones.
Mi hijo segundo me
dijo que los dere-
chos de la mujer de-
ben empezar en el
lavadero pasando
por la cocina y ter-
minando con la sa-
lida a la calle para
hacer la compra.
El padre dijo que la
mujer “en la casa y
con la pata quebrá”
El pequeño dijo que
a él no le importa-
ban los derechos de
la mujer, siempre
que no tuviese que
hacerse la cama ni
ayudar a las labores
porque eso es cosa
de mujeres.
Y parándome a pen-
sar, digo yo: ¿quién
de las dos partes es-
tamos equivocadas?
Siempre me he teni-
do lástima a mí
misma, pero ahora
creo que me dan
lástima ellos, ¡si!,
lástima porque les
tendría y no yo, que
con esas opiniones
lo que hago es for-
talecerme (aunque
entiendo que debe
ser así) y al mismo
tiempo mis dere-
chos, aunque creo
que para ser oída
hubiera tenido que
retrasar mi naci-
miento, al menos
dos o tres décadas,
porque nunca me
han respetado mis
derechos: esto que
hago de venir a la
escuela es porque
de niña, mis padres
decían que el cole-
gio era para los ni-
ños y las niñas a la-
varles las camisas a
sus hermanos y lim-
piarles los zapatos
que para eso eran
mujeres.
No creo que por ser
mujer hay que ser
esclava. Si, que la
Constitución nos
ampara, pero no la
realidad de la vida
ya que en el trabajo
mi carita acariciaba,
sus manos de blanca seda
que tanto de menos echaba.
Sentí tanto esa caricia,
parecía tan de verdad,
que pensé por un momento,
que se hizo realidad.
Madre del alma querida,
yo a ti siempre te querré,
aunque te tuve poco tiem-
po, yo nunca te olvidaré
Mi dulce sueño
y soñando soñé
que a mi madre veía,
y cómo hace tanto tiempo,
casi ni me lo creía.
Mi madre que,
siendo tan niña,
me la arrebató la vida
y no pude disfrutarla,
tanto cómo la quería.
Y soñé que con sus manos
LOS DERECHOS DE LA MUJER
MI DULCE SUEÑO
Página 6
EXPERIENCIAS DE VIDA
y en los altos cargos
somos discrimina-
das, y los altos
puestos lo siguen
ocupando los hom-
bres.
Esto no cambiará
mientras no lo que-
ramos las mujeres y
nos abramos paso
con codos y dientes.
Asunción Fernández Florindo
Diamelia Ballestero Aguilar
Cuando voy para la escuela,
una persona me dice:
¡Ea, ya va a echar el ratito!
¿Ya tendrás en graduado?
¿Con los años que lleváis?
Y yo me volví “enfadá” y le dije:
Yo voy al colegio para aprender,
para cuando me llegue un papel
no me lo tengan que leer,
ni firmar con el dedo.
Así que ¿qué le parece a usted?
Que si echamos un rato,
A nadie criticamos,
que si hacemos meriendas,
a nadie molestamos.
Así que ya se ha “enterao”
de lo que hacemos allí.
Allí nos enseña el maestro
a sabernos defender,
para cuando nos llegue un papel,
no nos lo tengan que leer.
A esa persona le digo yo
que no nos critiquen más,
que haga ella lo que quiera
y a nosotros nos deje en paz,
que lo del graduado
¡ eso no caerá ya!
pero nosotras estamos muy contentas
con lo que sabemos ya.
Ya se me ha pasado el enfado,
Y ahora en eso no pienso más,
que es el día de la madre
y nos tenemos que felicitar,
que es un día muy bonito
y no se nos puede olvidar.
Felicidades a todas las madres.
En aquella época hubo un incendio muy
grande en el que todas las chozas del Ce-
rrillo se quemaron y esas familias se que-
daron sin casa, pero hubo muchas familias
que le ayudaron.
Había cuatro familias que se llevaban
muy bien, eran como hermanos y estas
familias eran: Juana, la de Mateo; la car-
vajala; las pichonas y Angelita, la de las
habas. También vivían la Monte del nono
y Conchi, la de la estacá. Ahora viven
otras familias que están muy unidas como
Juani, la pelícana y su hermana Dolores,
Empezaré hablando de que en El Cerrillo había
unas 20 chozas de gente que no tenía dinero para
pagar un alquiler, porque antiguamente sólo los
ricos tenían casa y los pobres tenían que pagar un
alquiler para vivir.
UN POQUITO ENFADÁ
EL CERRILLO
Página 7
PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA
Diamelia Ballestero Aguilar
Asunción Fernández Florindo
de las cuales su madre era amiga mía.
A día de hoy estamos casi todas en la Es-
cuela de adultos como Luisita de los Car-
dos, Carmela la sabia y Anita la del rey.
En aquella época se pasó mucha hambre
y yo en particular tenía que trabajar des-
de muy pequeña para darle de comer a 3
hermanos chicos, porque mi madre esta-
ba enferma y mi padre era zapatero y ga-
naba muy poco.
Se despide una gran amiga, la Moña.
Érase una vez un hermo-
so día de primavera a
mediados del mes de
abril, en el cual los cam-
pos lucían llenos de colo-
res y flores. A la orilla
del río jugaban al escon-
dite junto a varios niños
más Pablo y Daniel, dos
amigos inseparables.
Entre juegos y risas se
adentraron en un bosque
cercano. Iban muy dis-
traídos ya que por el ca-
mino no dejaban de cru-
zarse con animales como
conejos, liebres, e incluso
alguna que otra ardilla.
Incitados por el cante de
los pajarillos se adentra-
ron en el bosque cada vez
más. De pronto, ante sus
ojos, pudieron ver un ca-
serón abandonado, pero
cuál fue su sorpresa,
cuando de aquellas ruinas
apareció una bella mujer
ataviada con un rico ves-
tido y con abundante jo-
yas. Daniel, que era el
mayor de todos, les dijo a
sus compañeros que no
se asustasen ya que ese
bosque estaba lleno de
magia. La bella mujer co-
rroboró las palabras de
Daniel y añadiendo que
no tuvieran miedo ya que
ella era el ama del bos-
que. Se sentó en el suelo
y les invitó a que ellos
hicieran lo mismo.
La bella mujer les contó
que años atrás, en aquel ca-
serón, había vivido un ma-
trimonio con dos hijos. Un
día salieron al bosque a
buscar leña, pero tanto se
alejaron que terminaron
perdidos. La noche llegó y
los niños no aparecieron.
Al día siguiente llegaron a
casa contándoles a sus pa-
dres la aventura que habían
vivido. Se perdieron al se-
guir el canto de un pájaro
de vivos colores que sin
darse cuenta les fue alejan-
do del camino, pero cuál no
sería su asombro, cuando
descubrieron ante ellos un
hermoso castillo que parec-
ía recién salido de un cuen-
to de hadas.
Allí vivía una familia con
muchos hijos, de edades
similares a las de ellos, que
les invitaron a quedarse y a
pasar la noche. Los niños
aceptaron sin imaginarse lo
que les deparaba ese casti-
llo. Comenzaron a oír ge-
midos y gritos, así que de-
cidieron acostarse todos
juntos ya que estaban
muertos de miedo y pasa-
ron toda la noche en vela.
Los niños que allí vivían
les contaron a los dos her-
manos que ellos ya estaban
acostumbrados puesto que
esos gritos se escuchaban to-
das las noches. Se debían a
que en ese mismo castillo
hace millones de años vivía
un leñador que no tenía fami-
lia y al cual la soledad le hizo
convertirse en un fantasma y
quedarse atrapado allí para
siempre. Desde entonces las
noches de luna llena su espíri-
tu vaga entre las paredes del
castillo. Ellos no sentían mie-
do ya que otras noches, en lu-
gar de gritos, lo que oían eran
risas. Los hermanos decidie-
ron volver a casa, se despidie-
ron de los demás y les prome-
tieron que volverían.
Terminada esta historia Pablo,
Daniel y sus amigos se dieron
cuenta que la bella mujer hab-
ía desparecido. Comprendie-
ron que la magia existía y de-
cidieron volver a casa, prome-
tiendo que volverían a ese lu-
gar encantado otro día.
Al llegara a casa sus padres
les esperaban preocupados y
ellos entre risas les contaron
todo lo que habían vivido en
ese maravilloso bosque.
De pronto, Daniel despertó en
su cama y se dio cuenta que
todo había sido un sueño. Co-
rriendo fue a contárselo a Pa-
blo y los dos se rieron a
mandíbula abierta.
Colorín, colorado, mi cuento
ha terminado.
EL CUENTO
Página 8
EXPERIENCIAS DE VIDA
Dolores Silva Vargas
Esto era una vez una romería
que tenía mucha fama. Nos
juntábamos en familia para
bailar las sevillanas. Ponía-
mos una mesa en medio de la
calle y cenábamos todos jun-
tos (pa jartarnos de comé).
Panchano, que era el jefe, pa-
saba por todas las calles y les
decía, sobre todo a los foras-
teros, que ya estaba la mesa
puesta.
¿Sabéis de dónde salía lo que
estaba en la mesa? Unos ve-
cinos ofrecían la leche,
otros chivos, otros torti-
llas, pasteles, churros…
Esto se hacía en la puerta
de la iglesia.
Y… cuando se acababa de
comer, a bailar con alegría
las “Pichonas” en la ro-
mería. (De vez en cuando
una borrachera no venía
mal, pero yo… con las
que cogían los otros tenía
bastante)
rreta, cantando y bai-
lando.
De vez en cuando, una
“paraita” para repostar
con los de alrededor.
Al llegar la carreta se
coloca debajo de la
encina, se oye la misa
y cada familia al cha-
parro a comer y beber.
Este año la romería es el
14 de mayo. La Virgen
de Fátima va en una ca-
rreta tirada por bueyes.
Va desde la iglesia hasta
el chaparral.
En el camino podemos
ver personas en las ca-
rretas. descalzas, con
niños en brazos, agarra-
dos al lateral de la ca-
COSAS DE LA ROMERÍA VVAA
ESTE AÑO LA ROMERÍA VVAA
Rafael Peñalver,
buen mozo que es,
a caballo galopando,
con un chaparro topó
y la Virgen de Fátima
lo salvó.
De todo esto podemos decir que lo mejor
de la romería es la unión que se forma,
(como en familia, vamo)
Dolores Selfa, Enriqueta, Antonia, Asun-
ción, Ángeles, Carmen, Francisca, Merce-
des, Dolores Baena.
Vamos andando por el camino acompa-
ñando a la Virgen (con unas paraitas pa
cantarle y bailarle) hasta llegar al cha-
parral. La madre naturaleza nos recibe
con todo su esplendor de mayo y Nues-
tra Madre Fátima se engalana para la
celebración de la misa. Los coros can-
tan en la ceremonia finalizando con la
Salve.
¿Te cuento una historia verdadera de la
romería?
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PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA
Imagen cedida por Alfonso, hijo de
Asunción, Richarte
Dolores, “la yegüera”,
mote que le viene de su
madre, a la que así lla-
maban porque sus pa-
dres estaban en el campo
con yeguas.
- ¿Y el nene el cachorro?
- Ah, mi abuelo Perico
Cachorro, porque le gus-
taban mucho los galgos y
decía, - ya estoy criando
otro cachorrillo.
Pepa, la de Juan la Sin-
forosa, mote que le viene
porque su tia se llamaba
Sinforosa y era la única
que se llamaba así en La
Campana. Toda la familia
es conocida por este mote.
Frasca, la hija de la ru-
bia la Bastiana, mote que
le viene porque su abuelo
era rubio y su abuela se
llamaba Sebastiana. A su
abuelo de pequeño le lla-
maban el rubio.
Anita, la de la Nea, mote
que le viene porque sus
abuelos compraron una fin-
ca, NEA, al fallecer la
heredó su padre y en ella vi-
vieron durante mucho tiem-
po.
- ¿A tu padre no le decían el
viudo?
- No, el viudo era el marido
de mi tía Concha, hermana
de mi padre.
Asunción, la moña, mote
que le viene por su tatarabue-
lo Ángel, que tenía una tren-
za y se hacía un roete arriba
para trabajar. Comenzaron a
decirle, el del moño, y ya to-
da la familia, fuimos los de
la moña.
- Oye, ¿y eso de que hablas
más que la moña?
- Pues por mi abuela Asun-
ción, que trabajaba en la ca-
sa de los Obregón, los del
cortijo de la molina. Ella
barría la puerta y llegaba
barriendo hasta la plaza char-
lando.
NUESTROS MOTES VVAA
Carmen, la pelauva, mo-
te que le viene de su bis-
abuelo que tenía parras y
vendía las uvas su mujer.
Pero las mujeres les de-
cía: anda, pésame un po-
quito de uvas, no vamos a
esperar que venga tu mu-
jer.
Carmen, la porrilla, mote
que le viene de su abuelo, al
que le decían porrilla porque
cuidando las cabras, él hacía
con una vara de olivo la po-
rrilla para dirigir a las cabras.
Vivían en el puente en una
choza y al puente lo conoc-
ían por el puente porrilla.
Remedios, la de cuar-
quiera, mote que le viene
de su padre que cuando
entraba en la taberna le
preguntaban: - Currillo,
¿tú con quien vas a jugar
a las cartas? Y él respond-
ía: - yo, con cuarquiera.
Cuando era pequeña me
preguntaban de quien era
yo y cuando contestaba,
yo de cuarquiera, risas
iban y venían.
Página 10
EXPERIENCIAS DE VIDA
Carmen, la porrilla, no desapro-
vecha ninguna ocasión para
compartir con sus amigas su
impulsiva creatividad. Aquí os
dejamos un popurrí.
Cuando hablamos de los motes,
enseguida sacó esta coplilla:
“La porrilla va a caballo con la
sinforosa y al lado va la frasca
con la pelauva hermosa. Espe-
rando a la moña que con su tía
cuarquiera han de venir con el
alta fuera. Todas van a ver a la
gallardo, la compañera.”
Con un patio dos y tres (bis)
en el primero he “bailao”
y en el segundo también.
Y en el tercero (bis)
hemos hecho teatro
de los Álvarez Quintero
…………………………….
Entre pitos y flautas,
las dos se quieren. (bis)
Eso es dureza (bis)
que han firmado la paz
mi niña en esta mesa.
Y después de firmar, (bis)
una le dice a la otra,
niña cuanto te quiero
La moña me dijo a mí que
de oro me vistiera. (bis)
Con esa falda tan larga,
te pareces a tu abuela.
Ella gastaba tacones
y yo me gasto unos zancos
por eso bailo con ellos se-
villanas y fandangos.
A mi me dijo mi abuela,
mi abuela me dijo a mí.
Con esa bata tan larga
un cortijo para ti.
…………………………..
La moña tiene una casa, pa
mi la quisiera yo. (bis)
La moña y la porrilla (bis)
siempre se están peleando
que si las miras de lejos pa-
recen las dos chiquillas.
Que poca vergüenza tienen,
que tienen poca vergüenza,
que eso te lo digo yo,
una por ser la más chica
y la otra por ser la mayor.
Siempre se están peleando,
pero son buenas amigas,
siempre se están peleando,
en el patio de su casa,
siempre las dos bailando.
……………………………
Y ESTAS SON LAS COSAS DE CARMEN, LA PORRILLA
Al comienzo del curso, cuando se enteró que el
aula ya no debíamos compartirlo con los de pri-
maria, al día siguiente ya vino con esta cancion-
cilla:
Este aula ya es nuestra, lo vamos a celebrar,
con una tortilla de patatas de color internacional.
Le he puesto su cebollita, pimiento rojo,
pimiento verde, sus guisantitos, su zanahoria,
con sus huevitos, sus patatitas, con su aceitito,
“to” a rebujón y “to” al perol.
Vaya tortilla que he hecho yo.
Pepa Barrios tampoco se queda
atrás y el día que estrenó su libreta
grande nos cantó:
Tengo un cuaderno que es especial,
me pilla toda la mesa y es genial. Y
tú con el lápiz eres maravillosa,
porque escribes cosas graciosas.
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PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA
Y… SEVILLANAS
- ¿Todas son herma-
nas, ninguna es pri-
ma?
- Siiiiii, nosotras
somos primas.
- Y nosotras cuña-
das.
- Pues nosotras
amigas desde la in-
fancia.
- Y… y nosotras
vecinas.
- Todas estamos en
la escuela para dar-
le quehacer a nues-
tra cabecita.
- Cómo no tenemos
na que hacer.
- Qué no, el ser
abuela hoy día, hay
que ver el trabajo
que nos dá.
- ¿Tú cuantos tienes
pa comer tos lo día-
- Yo, cinco y a ve-
ces hasta siete.
- Pues yo a mis tres
nietos y a sus pa-
dres.
- Cuando la maestra
dice que vamos a
hacer oraciones, yo
digo para mí: padre
nuestro que estás en
los cielos… ya em-
pezamos.
- Este año nos cues-
tan trabajo las cuen-
tas. Ay, Señor, Ay,
Señor, que rara son.
- Cuando más dis-
frutamos es cuando
cantamos coplillas
de carnaval. Aquí
va una pa tos uste-
des.
NUESTROS TEATRILLOS. VVAA
TEATRO LA VEJEZ. VVAA
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EXPERIENCIAS DE VIDA
En el año 2013
fuimos a solicitar
a ver si podían darnos
dinero para viajar.
Fuimos al Ayunta-
miento
y llegaron conclusio-
nes
que eso sólo podían
darlo
para las asociaciones.
Empezaron los jaleos
y el arreglo de pape-
les
y esto está más enre-
ao
que el gobierno en
funciones.
Siempre yendo y vi-
niendo
pero nunca se cansó
pues andando todo el
día
los zapatos se gastó.
La señora presidenta
nunca, nunca se rin-
dió
y para el año 16,
por fin ya lo consi-
guió.
Dolores Silva Vargas
Qué mala es la vejé
No poderme mové
Con el cuello encogió
Y muchas veces arrecio.
Estamos a urtimo de mé
No tenemo que comé
Con el bolsillo vacío
Y la cabeza al revé.
Dándole vuerta
A vé cómo llegamo
a fin de mé
Cómo lo pajarillo
Con la boca abierta
A ver que nos pué caé.
Pasa por la puerta de la Iglesia
Que ya te contaré.
Qué no me pùeo poné en pie
Me duele to y
Tengo que cogé el bastón.
Qué trabajito me cuesta
Subí la cuesta
Pa´i a cobra la paga
Pero es iguá, no pasa ná
Pa lo poquito que me
dura que no tengo ni
pa comprá uva
To lo mese la misma
rutina
Eh, y que no falte.
Eran muy graciosas porque las personas mayores decían muchas cuchufletas. Se vestían
de máscaras con cualquier guiñapo. Todo era decirse unas a otras: - vamos a vestirnos
de máscara esta tarde y… dicho y hecho. Con las tapaderas de las cacerolas y las ollas
de porcelana se tocaban las palmas, a la vez que se escuchaba: - que retorpe, que no me
conoce. En una ocasión, a una murga la metieron en la cárcel a petición del marido de
una de las componentes y la dejaron sin cantar. Aquí os dejamos la creada por nosotras:
LAS MURGAS EN NUESTRA AULAS. VVAA
y a la escuela venimos,
juntitas, juntitas, juntitas.
Tenemos sueño, pero qué
más da,
Aquí, relajá, relajá, relajá.
Una palabra
Ay, que digo yo
Hum, no me sale ná, no
me sale ná, no me sale ná.
Un número
Ojú siempre a mí
Hum, yo que sé, yo que sé,
yo que sé.
Esta maestra siempre así
Qué aprendamos, siempre
así
Qué estudiemos, siempre
así
Qué la mente despejemos,
siempre así.
Y así nos vemos,
Con la P… pito
Con la A… araña
Con la T… tomate
Con la O… ojo
Y ahora hacer una oración,
hacer una oración, hacer
una oración.
En el pueblo de La Campa-
na, ...
Carnaval, carnaval,
tu te vienes tu te vas,
para el año que venidero,
sabe Dios quien vivirá.
Qué viene el Velevito por
aquí, (dos palmadas)
Qué viene el Velevito por
allá, (dos palmadas)
Qué viene la Porrilla por
aquí, (dos palmadas)
Que viene la Sabia por allá,
(dos palmadas)
Hoy no tenemos
que la careta quitar,
a cara descubierta,
podemos disfrutar.
Carnaval, carnaval,…
Qué viene el Velevito por
aquí, (dos palmadas)…
Estas coplillas fueron una
de las experiencias más
gratificantes, pues los ensa-
yos fueron destornillantes.
EN EL PUEBLO LA CAMPANA, VVAA
En el pueblo de La Cam-
pana,
habemos muchas muje-
res,
todas vamos a la plaza,
mueve, que mueve, que
mueve.
Unas tocan la trompeta,
otras tocan el tambor y
y nos vamos a la plaza
haciendo ton, ton ton.
Campaneras,
aquí venimos con alegría,
Disfrutando,
disfrutando de nuestros
días.
Aprendiendo,
(aprendiendo),
aprender y saber
aprender y saber
aprender y saber
Ojú con la lata que nos
da usted.
Todos los días,
nos encontramos en el
camino,
la moña, la sabia, la fras-
ca, la porrilla, la pelau-
va…
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PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA
La luz de este pueblo
era porquería,
se apaga de noche,
se enciende de día.
Por ello, mi madre
no quería pagar
siete pesetitas menos
un real.
ya viene Camilo con
las estijeras,
cortando las luces por
toas las aceras,
mi madre decía, córta-
mela usted,
cuando usted se vaya,
yo la empalmaré.
RECUPERANDO LETRAS ANTIGUAS
LOS MAESTROS
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EXPERIENCIAS DE VIDA
Señores en La Campana
se ha comentao,
que los maestros son buenos y
se merecen un aprobao.
La maestra María Jesús
no se está quieta,
lo mismo pone cuentas
que pone letras
y a todas las mujeres
las tiene locas,
lo mismo pega un pingo
que ya le cuenta una cuchufleta.
El maestro Vicente
es más cortao,
pero lo tiene todo
mu controlao,
con estos ordenadores
nos tiene locos
y nos lo está enseñando
poquito a poco.
Pero el final del curso
que está presente.
Esperamos darle
un sobresaliente.
Dolores Silva Vargas
Yo hacía la espuerta con palma. Primero se cogían los cogollos y se secaban al sol. Des-
pués se hacían 5 manojos de 100 cogollos. Luego se repartían en tercios y se guardaban
en el soberao. En la candela de llamas, se calentaba agua, se remojaban los cogollos y
posteriormente se espalmaban cortándole el rabo al cogollo. Y así se comenzaba a reali-
zar la espuerta. 24 vueltas era un rollo. Se pagaba la espuerta a 7 pesetas en los años
50. La de cuadrilla tenía
5 vueltas de pared y 5
de base. La de fanega 9
vueltas más el ribete y
las asas con tomiza. La
de terrera 4 vueltas.
Tenían precios distin-
tos. Con esto mi familia
y yo matábamos el
hambre y junté hasta
para el ajuar.
NUESTRO PORVENIR. LA PLEITA. VVAA
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PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA
Exposición en el aula sobre la manu-
factura de la palma en pleita, objetos
entretejidos por nuestras alumnas y...
Se vienen celebrando desde hace mu-
cho tiempo “las fiestas de los toros” en
nuestro pueblo. Anti-
guamente hacían la
plaza con ruedas de ca-
rro y andamios. Re-
cuerdo que mi padre y
sus hermanos hacían
andamios, y para po-
derlos montar dejaban
la casa sin puertas,
también nos llevábamos las sillas para
podernos sentar.
En aquella época no se usaban pantalo-
nes y los mocitos no
hacían nada más que
dar vueltas para poder
ver las bragas a las
mocitas, porque en-
tonces los vestidos se
llevaban más largos.
Las vacas las traían
para torearlas “los
chulillos” y eran unas
fiestas muy divertidas.
NUESTROS ESCRITOS DIVERSOS
NUESTRA ROMERÍA
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EXPERIENCIAS DE VIDA
Ya ha llegado el mes de Mayo,
que es el mes que estamos en
romería. La segunda semana la
Virgen sale por las calles que se
ponen muy bonitas. El sábado
es la ofrenda de las flores, y to-
das y todos le llevamos
flores el domingo por la
mañana. A las siete y
media dicen la misa para
sacarla, cuando sale por
la puerta, con la carroza
tan bonita, están los bue-
yes esperándola, y em-
pieza a sonar la flauta y
el tambor.
Coge para la calle Car-
mona y todos vamos
detrás, al llegar a la ca-
rretera, camino del cha-
parral, todas las mujeres
vestidas de flamencas
van cantando y bailando
hasta llegar al chaparral, allí están esperando los que
no pueden andar.
Cuando la virgen llega a su chaparro todos quieren
ir a verla, unos comen, otros bailan hasta que llega
la hora de volver.
Cuando llegan las seis de la tarde los cohetes empie-
zan a sonar, que ya es
hora de irse.
Cuando entra por la calle
Lora todos están espe-
rando para entrar en la
iglesia, que no es su casa
de verdad, que su casa es
San Lorenzo, que es
donde Ella está.
LAS FIESTAS DE LOS TOROS Dolores Cuevas González
Rosario Lora Mateo
En nuestras aulas, hay momentos
que necesitamos expresar con po-
cas palabras. Para ello utilizamos
la técnica de lluvia de ideas. Eso
fue lo que hicimos con el tema de
la paz, partiendo de una pregun-
ta:
NUESTRAS LLUVIAS DE IDEAS. VVAA
- Aprendemos jugando
- Aumentamos el vocabu-
lario
- Disminuimos las faltas
- Activamos la memoria
- Nos divertimos con los
juegos
LOS ORDENADORES
- Ya sabemos utilizarlos y manejarlos
- Aprendemos a escribir en el teclado
- Ponemos las mayúsculas y los sig-
nos de puntuación
- Buscamos cosas que nos interesan
- Escribimos sobre la actualidad
- Hacemos juegos de memoria
Perdemos el miedo a utilizar el orde-
nador
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PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA
¿Cuál es el significado de la palabra paz?
- ver vida es esperanzador
- sin paz sería dificil la vida
- ser tratados todos iguales
- es seguridad en la vida
- no hay paz sin respeto
- es tener solidaridad entre las personas
- es una lucha constante que nunca se llega a
conseguir porque siempre está el miedo
- respetar para que nos respeten
- da tranquilidad y esperanza
- tranquiliza nuestros corazones
- siempre que haya paz hay alegría y una luz de
esperanza
- la paz es amor
- es imprescindible para la vida
- cuando se rompe la paz sobreviene el caos
- sin la unión de la familia no habría paz
- la paz interior implica conciencia tranquila
LOS JUEGOS
LOS NIETOS
- Con la gracia que tie-
nen mis nietos me lo pa-
so muy bien.
- La enfermedad de mis
nietos me duele mucho,
- Los abuelos estamos
haciendo de padres. So-
mos el sostén de la fami-
lia.
- Los nietos dan la feli-
cidad y la vida. Tenemos
el deber de cuidarlos. ¿Y
ellos a nosotros?
- Nuestros hijos se convierten
en nuestros pies y manos cuan-
do nos vamos haciendo mayo-
res..
- El trabajo que nos costó sacar-
los adelante, con el trabajo y la
lucha para que fueran a la es-
cuela.
En aquellos años los trajes eran de tergal, lino, vichy, popelín,
batista y franela. Tenía rayas, cuadros, estampados, animales,
lunares… Los colores eran rosa, amarillo, celeste, verde y rojo.
Las costureras eran Rosario, la aria, Pepita, la coja, Eduarda, la
cañera, Virtudes, Pastorita, la del casino. También cosían las
madres y abuelas. Los modelos de los trajes eran: Tipo charlestón, talle bajo y falda de
tablas. Talle a la cintura con faldas de volantes. Cuello barco, cuerpo ajustado y falda de
media capa. Enterizo y abotonado delante.
Las faldas eran tableadas o estrechas con abertura.
Las blusas con jaretas y una buena moña. Los cinturo-
nes eran anchos, de material y con hebillas. Para dar
vuelo a las faldas se ponía un can-can, con encajes,
tiras bordadas o puntillas de crochet.
La ropa interior: ZAGALEJO: prenda interior de in-
vierno. Estilo camiseta que llegaba a ras del vestido.
CHAPONA: prenda inter-
ior con manga larga o corta
que llegaba hasta la cadera.
Solía tener tablitas o frun-
ces. ENAGUA: prenda interior de tirantas que llegaba hasta
la rodilla. A veces eran cortadas al talle.
LA ANDALUCIA DEL AYER. VVAA
Página 18
EXPERIENCIAS DE VIDA
Todo no es leer y escribir o hacer matemáticas. También dedicamos un poco de tiempo
artístico y con diversas técnicas como el decopage, el puntillismo, el impresionismo y
un poquito de color a la vida, nuestras aulas están decoradas por nosotras. Muy orgullo-
sas de adquirir conocimientos sobre los colores, calientes y fríos, su textura, sus posibi-
lidades de combinatorias, de mezclas…
NUESTRAS AULAS ESTÁN DECORADAS.VVAA
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PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA
Y… unas escapaditas a visitar nuestro
patrimonio. Autobús, algunas camina-
tas han caído, asombros y comiditas.
Estas sesiones de convivencia nos han
unido muchísimo, ya que las conversa-
ciones que se mantienen, las visiones
de los paisajes, los colores que se entre-
veran… Dar las gracias a todos, pero
sobre todo a Dolores Silva por su em-
peño en conseguir subvención.
NUESTRAS ESCAPADITAS.
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EXPERIENCIAS DE VIDA
El Pedroso. Museo del libro. Centro Aníbal González
Medina Azahara. Almuerzo a las faldas del castillo de Almodovar
La Cartuja de Cazalla. Almuerzo en Constantina.
De vez en cuando una conferencia no viene mal, y
si es de la mano de un loreño como Sergio Diaz,
para que vamos a contar. Fue una tarde especial.
Celebrábamos el día del flamenco y nada mejor
que Sergio para ilustrarnos con un poco de histo-
ria. Nos adentró entre la copla y el flamenco,
ejemplarizándolo con su voz, entonando
esas letras que nos hicieron vibrar. Tu-
vimos hasta los nietos de Carmen, la
sabia, que nos acompañaron con sus
canciones y bailes, Desde aquí, gracias
Sergio.
LA VISITA Y CONFERENCIA DE SERGIO DIAZ
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PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA
Hay enclaves que cuentan con
cierto encanto y están rodeados
por el misterio, Santa Marina es
uno de ellos. En la época Roma-
na ya estuvo habitado, a tenor de
los restos arqueológicos hallados
en sus inmediaciones. Por el tipo
de ladrillos y trozos de vasijas,
se puede deducir que allí hubo
una villa Romana, posiblemente
anterior a la construcción de La
Campana o como semilla de esta.
A ello contribuye el hecho de encon-
trarse muy cerca un pozo con agua
dulce, condición indispensable para
la habitabilidad.
Actualmente pocos Campaneros re-
cuerdan la ermita en pie, quedando
hoy en día solo algunas paredes en
ruinas como testimonio de su exis-
tencia. En su construcción se apre-
cia unos arcos muy definidos que son
evidencias de una rica decoración
interior, neomudejar.
Aguado. Recreación de RICHARTE
Este relato es solo un ejercicio de imagina-
ción puesto que no existen datos concretos
de del origen de este monumento Campane-
ro, es un “posible” origen un tanto nove-
lesco pero… Quién sabe… hubiese sido bo-
nito que fuese verdad ¿no?)
Agradecimiento a Asunción Fernández Flo-
rindo y a su hijo Alfonso, RICHARTE
Proximidades de La Campana, 18 de Ju-
lio de 1843.
-¡Corre, corre, no pares... te va la vida en
ello!- Eran las palabras que, en un grito
mudo y desesperado, resonaban dentro de
la cabeza de Don Luis Fadrique, noble y
exitoso comerciante Cordobés, ahora más
preocupado por salvar el cuello que por en-
grosar su bolsa con monedas de plata. De
repente la tierra pareció desaparecer y ce-
dió bajo sus pies. A don Luis se le antojó
una sepultura le extrañó no ver las estrellas,
algo tapaba el cielo, alargó los brazos y
tocó una maraña de ramas flexibles con
agujas punzantes...
UNA HISTORIA
DE SANTA MARINA
Alfonso Diez Fernández
¡Ya sabía lo que eran! estaba dentro de un
agujero cubierto por una zarza. El débil ru-
mor de los pasos se fue acrecentando hasta
convertirse en una algarabía de crujidos se-
cos por cientos de ramitas rotas. Al menos
eran 5 individuos y estaban pasando a un
salto de cigarrón del nido de Don Luis, este
cerró los ojos y apretó los labios con fuerza
conteniendo la respiración,
Un segundo... nada.
Un minuto... ráfaga de viento moviendo las
hojas, esperanza.
Dos minutos... silencio, espero, alerta. Cin-
co minutos crik, crik, crik… grillos cantan-
do, respiro.
La Campana, principios de Abril de 1875.
Las campanas de la Iglesia repicaban lla-
mando a misa de nueve, mientras Don
Laureano Yagüe y Duran se acomodaba
satisfecho en el mullido sillón de su despa-
cho del ayuntamiento. El hombre que
entró no tenía aspecto de campesino, apa-
rentaba unos cincuenta años e iba elegan-
temente. Portaba una cartera de cuero y al
acercarse a la mesa, se quitó el sombrero
negro de copa al tiempo que ofrecía su ma-
no para ser estrechada.
Mi nombre es Ildefonso de la Haza y re-
presento a la familia de un eminente co-
merciante Cordobés desgraciadamente fa-
llecido no hace mucho. En sus últimas vo-
luntades, dejo escrito algo que les incumbe
directamente a todos los vecinos de La
Campana.
“Carta del Comerciante”
En el año del señor de 1843, estando de
viaje por negocios entre Córdoba y Sevi-
lla, tuve la mala fortuna de toparme con
unos bandoleros que me asaltaron en mi
camino un poco antes de llegar al pueblo
de La Campana. E quedaron se con mis
dos caballos y con todo lo que portaba
en las alforjas. En un momento de des-
cuido de esos maleantes aproveché la
ocasión para escapar, corriendo. La pro-
videncia puso en mi camino una salva-
ción. Ese bendito lugar es el punto exac-
to donde considero que volví a nacer,
nunca lo he olvidado y ya he dado ins-
trucciones a los abogados para que ini-
cien todas las actuaciones necesarias
para que mi voluntad se lleve a cabo.
Córdoba año del señor de 1872.
Firmado: Don Luis Fadrique Galván. “
Don Laureano, después de leer la carta
miró interrogante al abogado.
- Mi cliente compró hace años varias
fanegas de tierra, en la zona donde ocu-
rrieron los hechos. El ruego que hace es
que, tomando como referencia el punto
donde él mismo señaló con una cruz, sea
construida una ermita y que puesto que
el incidente ocurrió un 18 de Julio, esta
sea consagrada a Santa Marina. Para ello
hace una donación a la villa de La Cam-
pana de los fondos necesarios para su
construcción y cede los terrenos colin-
dantes al ayuntamiento.
Don Laureano no puso ningún problema
a la última voluntad de aquel hombre y
Don Sebastián, el párroco, estuvo encan-
tado de contar de un lugar más de culto.
Con el tiempo se convirtió este sitio en
peregrinaje durante la Romería de Mayo.
Sep La Campana
CONTAMOS CONTIGO

"Experiencias de Vida"

  • 1.
    bre todo desu generosidad. Vamos a fundirnos con las experiencias de vida del alumnado mediante sus textos, fotografías, exposiciones, viajes, celebra- ciones… Es un honor como docentes poder interac- tuar, expresar y aprender conjuntamente. El aula se convierte, durante dos horas, en una evolución y transformación, en una terapia de risas y en un encuentro de co- nocimientos, opiniones, críticas, en el salón de casa para celebraciones conjun- tas y, cómo no, en un punto de inflexión de información, integrándose lo sabido con los nuevo aprendido. “Que las cosas evolucionan y se transfor- man es evidente, nada permanece inalte- rable en el tiempo, un pueblo tampoco escapa a esa ley. Cada época tiene sus señas de identidad. Cuando empiezas a vivir, los primeros años de infancia son los que te marcan, es cuando comienzas a percibir tu entorno, por eso cada uno de nosotros lleva su propia "Campana" dentro.” (Palabras de Richarte en Face- book el 26 de enero de 2016) Y estas palabras son una sentencia pura y dura. Y de ello podemos dar prueba en las clases de educación de adultos. En esta primera publicación queremos pre- sentar una muestra de su esfuerzo, in- terés, responsabilidad, creatividad y so- LA CAMPANA QUE LLEVO DENTRO SOY DE LA TERCERA EDAD Diamelia Ballestero Aguilar Soy una persona adulta, No voy a decir mi edad, Me gusta ir de viaje Al colegio y a bailar, No porque tenga mis años En casa me voy a quedar. No me importa lo que digan Con la edad que tiene ¿dónde irá? Yo lo llevo muy a gala, Tengo la tercera edad Bastante he trabajado, Y ahora voy a disfrutar. EXPERIENCIAS DE VIDA PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA BOCETO DE LA CAMPANA DESDE LA CALLE RUBIO. RICHARTE Por eso digo a esas per- sonas Dejad ya de criticar, Que yo lo llevo con or- gullo ¡Soy de la tercera edad!
  • 2.
    Llegó la primaveracon su sol deslumbrador, con sus campos verdes y florecidos, con su dulce y cálido olor a romero, a azahar recién nacidos. Sentada, observando el alba, brotan rosas, margaritas y cam- panillas. El aire limpio las ba- lanceaba como al son de una se- guidilla. Las rosas vestidas de terciopelo, las margaritas blan- cas como la cal, las campanillas azules como el cielo, ¡qué es- tampa más angelical! Se escucha el ruido de casca- beles. Eran las azules campani- llas, a su lado las rosas y cla- veles blancas, rojas y amari- llas. A los lejos un viejo olivo, sen- tado bajo él un niño que juga- ba, al lado un sauce que estaba en el olvido lloraba y triste lo miraba. ¡Ay! Mis nietos, cómo me río con sus chanzas. ¡Ay! Mis nietos, pienso en ellos todo el día y cuando no los veo, pena, penita mía, saltan, hasta las flores cantan, rien, hasta las flores huyen, corren… ¿haber quién los coge? Me llamo Asunción y tengo ocho nietos, son siete y uno como si lo fuera. Mis hijos viven conmigo y mis nietos también y lo único que les digo es que respeten a los mayores como yo respeté a los míos. ¡Ay! Mis nietos siete soles, siete diablillos ellos son mi alegría, mis anhelos y mi esperanza. EL SOÑAR NO CUESTA DINERO Asunción Fernández Florindo POESIA Asunción Fernández Florindo Pronto pasará el tiempo y vol- verá la primavera y cómo el soñar no cuesta dinero, imaginaré todo el campo y la pradera como un manto de flores de invernadero. Todo lleno de terciopelo, de margaritas blancas como la cal, de campanillas azules co- mo el cielo, ¡que estampa más angelical! El niño cortó una rosa, las margaritas y campanillas suspiraron, para eso le ha servido ser la más preciosa y todas a su lado lloraron. La primavera se fue aca- bando y todas las flores se marchitaron. El verano está empezando y el olivo y el sauce solos se quedaron. Página 2 EXPERIENCIAS DE VIDA
  • 3.
    Soy una alumnade la clase de mayores, que nací en 1942, y quiero dedicar este escrito a todos los jóvenes. Como soy mayor, observo a la juven- tud de hoy, y veo que por mucho que tengan, siempre quieren más y nun- ca están contentos, y hoy gracias a Dios, tenemos de todo. Se fijan en otras na- ciones, yo quiero contaros como vi vían muchas perso- nas cuando yo era joven. La mayoría de las familias compartían casa. Las casas de antes no tenían agua potable, ni de otro tipo, había que traerla de donde hubiese como de un pozo. No teníamos servicios, se lavaba a mano en un lebri- llo, y muchas ma- dres, cuando se acostaban sus hijos, aquí algunas mues- tras: Manijero, manijero, “dano” usted de mano ya, que está “mu” lejos La Campana y nos te- nemos que arreglar. Manijero, manijero, no tengas tan mala De vez en cuando la escuela se con- vierte en una clase de risoterapia, sobre todo cuando recor- damos nuestra ju- ventud y ese trabajo en el campo que de- sarrollamos con el brio de nuestra edad. Os dejamos leche, que son las cinco de la tarde y llegaremos de no- che. Manijero, manijero, “dano” usted de mano ya, que somos niñas con novio y nos tenemos que arreglar. HUBO UN TIEMPO Ana María Mateo Asencio EL MANIJERO VVAA lavaban la ropa para ponér- sela limpia por la mañana, pues no había otra. Hubo un tiempo en el que se pasó mucha hambre, por esto pienso que debéis estar agradecidos a la vida que os ha tocado vivir, pues tenéis casi de todo. No ago- biéis tanto a vuestros pa- dres que os dan más de lo que pueden. Y sed felices con lo que tenga cada uno. Página 3 PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA Exposición en el aula: La Andalucía del ayer. Y el chascarrillo popular también nos deja un ejem- plo: Manijero, manijero, no tiene compara- ción Que dice que es me- diodía Y se está poniendo el sol
  • 4.
    Estamos en elcolegio mis compañeras y yo venimos para aprender que trabajito nos cuesta, mi maestra se esfuerza para que la podamos entender, demasiada paciencia tiene para que podamos aprender. ¡yo ya me despido que no quiero ser más pesá! ¡Saludo a mi maestra y compa- ñeras que tienen la gloria ganá Adiós carta misteriosa, quien fuera dentro de ti, para darle un abrazo, a ese que te va abrir. Y ya que estábamos, pues a recordar toca. En lo alto de aquel cerro hay una pila de oro, donde lavan las mocitas, los pañuelos de los novios Todos acababan en la ca- sa de la novia: - Esta por ti; - Esta por tu suegra. En los años 50 podía re- cogerse de 7000 a 9000 pts. Y hablando de novios Jo- sefa Barrios nos contó lo que le escribía al suyo cuando estaba en la mili. ESTAMOS EN EL COLEGIO Asunción Fernández Florindo LOS NOVIOS Y EL PEDITORIO A mi tierra a tu campo, a tu trigo y olivar. A tus casitas tan blancas como la espuma de mar. Mi familia, mis amigos y mi alegría al ver ese trozo de cielo que tiene mi Andalucía. Piropo, le tiro al cielo y grito con alegría que esta tierra que yo piso, se llama mi Andalucía. AÑORANZAS DE ANDALUCÍA Yo nací en Andalucía y lo llevo muy a gala, es provincia de Sevilla y mi pueblo, La Campana. Nos fuimos a otra ciudad, teníamos que trabajar. Allí, tenía trabajo, amigos y una buena amistad, pero te añoraba tanto... que tuve que regresar. Página 4 EXPERIENCIAS DE VIDA Amelia Ballesteros Aguilar Josefa Barrios López y popular Los padres de los novios se ponían de acuerdo para la pe- tición de mano. Acordaban la fecha, jueves o domingos. El novio y la novia invitaban por separado a sus amigos. El día del peditorio, el novio en la plaza con sus amigos, la novia en su casa con sus pa- dres y amigas, los padres del novio en su casa.
  • 5.
    Carmen - Porser el día de mi cumplea- ños y cumplo seten- ta y uno, sin probar mi chocolate no se me va a ir ninguno. Pepa - Por ser el día de tu cumplea- ños yo te regalaría la catedral, pero co- mo no tengo dinero, te regalo una postal. Carmen – Si me regalas una “tostá”, que sea con café, yo de aquí “pa.lante” te voy a llamar de usted. Pepa - Por ser el primer regalo que de mis manos reci- bes, guárdalo en el corazón para que nunca me olvides. Carmen - Pepa de mi corazón, yo no lo voy a olvidar, pe- ro de momento yo un abrazo te voy a dar. Y yo os digo en palabras y en prosa, a vosotras amigas, que sois hermosas. Carmen Guerra y Josefa Barrios. Me levanté y fui al cuarto de baño. Después preparé el desayuno y el boca- dillo. Me fui al campo a coger acei- tunas. Al mediodía llegué a casa e hice la comida. Luego me duché y me he venido al cole. Hoy me he levanta- do y he puesto una lavadora. Después he cocinado lente- jas. Luego he sali- do a comprar a la farmacia y a la car- nicería. Cuando he vuelto y nos hemos puesto a comer. Hoy he barrido el corral de mi casa. Para almorzar he cocinado habichue- las con cebollas y huevos. De camino al cole he cogido un tallo de rosal. Hoy cuando me aseé y desayuné, fui a que me reali- zaran un control y un electro. LAS CELEBRACIONES CUMPLEAÑERAS do los cacharros en el lavavajillas, Des- pués me he venido para el cole. Hoy nos hemos le- vantado muy tem- prano. Después de asearnos, hemos desayunado. Luego nos hemos ido a los baratos, comprado lo necesario, nos hemos vuelto a ca- sa. Cómo todos los días hemos prepa- rado el almuerzo. Y tras fregar, hemos descansado en la escuela. NUESTRO DIA A DIA. VVAA Yo hoy me he le- vantado, me he la- vado y he hecho la cama. Luego he puesto un caldo y una lavadora. He tendido la ropa y he descansado. Cuan- do ha llegado mi marido hemos al- morzado y he meti- Página 5 PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA De vez en cuando pues toca “mirinda”, como ya hemos bau- tizado cuando nos reunimos para cele- brar un cumple o santo. Y además de las viandas, pues siempre surgen las risas y las improvi- sadas palabras. Para muestra un botón: Esta mañana tomé la leche muy ca- liente. Algunos días, tomo rebana- das de pan con miel. Luego me fui a andar con mi amiga durante una hora. Hoy me toca- ba ir a la compra. Esta mañana he re- cogido a mi nieto y lo he llevado al co- legio. Después he ido a casa de mi hija para tenderle la ropa. Luego he hecho la compra y la cama. A mediod- ía fui por mi nieto y a almorzar.
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    Anoche antes de ponermea escribir sobre los derechos de la mujer, quise saber la opinión de mi familia, y como todos son varones, saber las opiniones. Mi hijo segundo me dijo que los dere- chos de la mujer de- ben empezar en el lavadero pasando por la cocina y ter- minando con la sa- lida a la calle para hacer la compra. El padre dijo que la mujer “en la casa y con la pata quebrá” El pequeño dijo que a él no le importa- ban los derechos de la mujer, siempre que no tuviese que hacerse la cama ni ayudar a las labores porque eso es cosa de mujeres. Y parándome a pen- sar, digo yo: ¿quién de las dos partes es- tamos equivocadas? Siempre me he teni- do lástima a mí misma, pero ahora creo que me dan lástima ellos, ¡si!, lástima porque les tendría y no yo, que con esas opiniones lo que hago es for- talecerme (aunque entiendo que debe ser así) y al mismo tiempo mis dere- chos, aunque creo que para ser oída hubiera tenido que retrasar mi naci- miento, al menos dos o tres décadas, porque nunca me han respetado mis derechos: esto que hago de venir a la escuela es porque de niña, mis padres decían que el cole- gio era para los ni- ños y las niñas a la- varles las camisas a sus hermanos y lim- piarles los zapatos que para eso eran mujeres. No creo que por ser mujer hay que ser esclava. Si, que la Constitución nos ampara, pero no la realidad de la vida ya que en el trabajo mi carita acariciaba, sus manos de blanca seda que tanto de menos echaba. Sentí tanto esa caricia, parecía tan de verdad, que pensé por un momento, que se hizo realidad. Madre del alma querida, yo a ti siempre te querré, aunque te tuve poco tiem- po, yo nunca te olvidaré Mi dulce sueño y soñando soñé que a mi madre veía, y cómo hace tanto tiempo, casi ni me lo creía. Mi madre que, siendo tan niña, me la arrebató la vida y no pude disfrutarla, tanto cómo la quería. Y soñé que con sus manos LOS DERECHOS DE LA MUJER MI DULCE SUEÑO Página 6 EXPERIENCIAS DE VIDA y en los altos cargos somos discrimina- das, y los altos puestos lo siguen ocupando los hom- bres. Esto no cambiará mientras no lo que- ramos las mujeres y nos abramos paso con codos y dientes. Asunción Fernández Florindo Diamelia Ballestero Aguilar
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    Cuando voy parala escuela, una persona me dice: ¡Ea, ya va a echar el ratito! ¿Ya tendrás en graduado? ¿Con los años que lleváis? Y yo me volví “enfadá” y le dije: Yo voy al colegio para aprender, para cuando me llegue un papel no me lo tengan que leer, ni firmar con el dedo. Así que ¿qué le parece a usted? Que si echamos un rato, A nadie criticamos, que si hacemos meriendas, a nadie molestamos. Así que ya se ha “enterao” de lo que hacemos allí. Allí nos enseña el maestro a sabernos defender, para cuando nos llegue un papel, no nos lo tengan que leer. A esa persona le digo yo que no nos critiquen más, que haga ella lo que quiera y a nosotros nos deje en paz, que lo del graduado ¡ eso no caerá ya! pero nosotras estamos muy contentas con lo que sabemos ya. Ya se me ha pasado el enfado, Y ahora en eso no pienso más, que es el día de la madre y nos tenemos que felicitar, que es un día muy bonito y no se nos puede olvidar. Felicidades a todas las madres. En aquella época hubo un incendio muy grande en el que todas las chozas del Ce- rrillo se quemaron y esas familias se que- daron sin casa, pero hubo muchas familias que le ayudaron. Había cuatro familias que se llevaban muy bien, eran como hermanos y estas familias eran: Juana, la de Mateo; la car- vajala; las pichonas y Angelita, la de las habas. También vivían la Monte del nono y Conchi, la de la estacá. Ahora viven otras familias que están muy unidas como Juani, la pelícana y su hermana Dolores, Empezaré hablando de que en El Cerrillo había unas 20 chozas de gente que no tenía dinero para pagar un alquiler, porque antiguamente sólo los ricos tenían casa y los pobres tenían que pagar un alquiler para vivir. UN POQUITO ENFADÁ EL CERRILLO Página 7 PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA Diamelia Ballestero Aguilar Asunción Fernández Florindo de las cuales su madre era amiga mía. A día de hoy estamos casi todas en la Es- cuela de adultos como Luisita de los Car- dos, Carmela la sabia y Anita la del rey. En aquella época se pasó mucha hambre y yo en particular tenía que trabajar des- de muy pequeña para darle de comer a 3 hermanos chicos, porque mi madre esta- ba enferma y mi padre era zapatero y ga- naba muy poco. Se despide una gran amiga, la Moña.
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    Érase una vezun hermo- so día de primavera a mediados del mes de abril, en el cual los cam- pos lucían llenos de colo- res y flores. A la orilla del río jugaban al escon- dite junto a varios niños más Pablo y Daniel, dos amigos inseparables. Entre juegos y risas se adentraron en un bosque cercano. Iban muy dis- traídos ya que por el ca- mino no dejaban de cru- zarse con animales como conejos, liebres, e incluso alguna que otra ardilla. Incitados por el cante de los pajarillos se adentra- ron en el bosque cada vez más. De pronto, ante sus ojos, pudieron ver un ca- serón abandonado, pero cuál fue su sorpresa, cuando de aquellas ruinas apareció una bella mujer ataviada con un rico ves- tido y con abundante jo- yas. Daniel, que era el mayor de todos, les dijo a sus compañeros que no se asustasen ya que ese bosque estaba lleno de magia. La bella mujer co- rroboró las palabras de Daniel y añadiendo que no tuvieran miedo ya que ella era el ama del bos- que. Se sentó en el suelo y les invitó a que ellos hicieran lo mismo. La bella mujer les contó que años atrás, en aquel ca- serón, había vivido un ma- trimonio con dos hijos. Un día salieron al bosque a buscar leña, pero tanto se alejaron que terminaron perdidos. La noche llegó y los niños no aparecieron. Al día siguiente llegaron a casa contándoles a sus pa- dres la aventura que habían vivido. Se perdieron al se- guir el canto de un pájaro de vivos colores que sin darse cuenta les fue alejan- do del camino, pero cuál no sería su asombro, cuando descubrieron ante ellos un hermoso castillo que parec- ía recién salido de un cuen- to de hadas. Allí vivía una familia con muchos hijos, de edades similares a las de ellos, que les invitaron a quedarse y a pasar la noche. Los niños aceptaron sin imaginarse lo que les deparaba ese casti- llo. Comenzaron a oír ge- midos y gritos, así que de- cidieron acostarse todos juntos ya que estaban muertos de miedo y pasa- ron toda la noche en vela. Los niños que allí vivían les contaron a los dos her- manos que ellos ya estaban acostumbrados puesto que esos gritos se escuchaban to- das las noches. Se debían a que en ese mismo castillo hace millones de años vivía un leñador que no tenía fami- lia y al cual la soledad le hizo convertirse en un fantasma y quedarse atrapado allí para siempre. Desde entonces las noches de luna llena su espíri- tu vaga entre las paredes del castillo. Ellos no sentían mie- do ya que otras noches, en lu- gar de gritos, lo que oían eran risas. Los hermanos decidie- ron volver a casa, se despidie- ron de los demás y les prome- tieron que volverían. Terminada esta historia Pablo, Daniel y sus amigos se dieron cuenta que la bella mujer hab- ía desparecido. Comprendie- ron que la magia existía y de- cidieron volver a casa, prome- tiendo que volverían a ese lu- gar encantado otro día. Al llegara a casa sus padres les esperaban preocupados y ellos entre risas les contaron todo lo que habían vivido en ese maravilloso bosque. De pronto, Daniel despertó en su cama y se dio cuenta que todo había sido un sueño. Co- rriendo fue a contárselo a Pa- blo y los dos se rieron a mandíbula abierta. Colorín, colorado, mi cuento ha terminado. EL CUENTO Página 8 EXPERIENCIAS DE VIDA Dolores Silva Vargas
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    Esto era unavez una romería que tenía mucha fama. Nos juntábamos en familia para bailar las sevillanas. Ponía- mos una mesa en medio de la calle y cenábamos todos jun- tos (pa jartarnos de comé). Panchano, que era el jefe, pa- saba por todas las calles y les decía, sobre todo a los foras- teros, que ya estaba la mesa puesta. ¿Sabéis de dónde salía lo que estaba en la mesa? Unos ve- cinos ofrecían la leche, otros chivos, otros torti- llas, pasteles, churros… Esto se hacía en la puerta de la iglesia. Y… cuando se acababa de comer, a bailar con alegría las “Pichonas” en la ro- mería. (De vez en cuando una borrachera no venía mal, pero yo… con las que cogían los otros tenía bastante) rreta, cantando y bai- lando. De vez en cuando, una “paraita” para repostar con los de alrededor. Al llegar la carreta se coloca debajo de la encina, se oye la misa y cada familia al cha- parro a comer y beber. Este año la romería es el 14 de mayo. La Virgen de Fátima va en una ca- rreta tirada por bueyes. Va desde la iglesia hasta el chaparral. En el camino podemos ver personas en las ca- rretas. descalzas, con niños en brazos, agarra- dos al lateral de la ca- COSAS DE LA ROMERÍA VVAA ESTE AÑO LA ROMERÍA VVAA Rafael Peñalver, buen mozo que es, a caballo galopando, con un chaparro topó y la Virgen de Fátima lo salvó. De todo esto podemos decir que lo mejor de la romería es la unión que se forma, (como en familia, vamo) Dolores Selfa, Enriqueta, Antonia, Asun- ción, Ángeles, Carmen, Francisca, Merce- des, Dolores Baena. Vamos andando por el camino acompa- ñando a la Virgen (con unas paraitas pa cantarle y bailarle) hasta llegar al cha- parral. La madre naturaleza nos recibe con todo su esplendor de mayo y Nues- tra Madre Fátima se engalana para la celebración de la misa. Los coros can- tan en la ceremonia finalizando con la Salve. ¿Te cuento una historia verdadera de la romería? Página 9 PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA Imagen cedida por Alfonso, hijo de Asunción, Richarte
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    Dolores, “la yegüera”, moteque le viene de su madre, a la que así lla- maban porque sus pa- dres estaban en el campo con yeguas. - ¿Y el nene el cachorro? - Ah, mi abuelo Perico Cachorro, porque le gus- taban mucho los galgos y decía, - ya estoy criando otro cachorrillo. Pepa, la de Juan la Sin- forosa, mote que le viene porque su tia se llamaba Sinforosa y era la única que se llamaba así en La Campana. Toda la familia es conocida por este mote. Frasca, la hija de la ru- bia la Bastiana, mote que le viene porque su abuelo era rubio y su abuela se llamaba Sebastiana. A su abuelo de pequeño le lla- maban el rubio. Anita, la de la Nea, mote que le viene porque sus abuelos compraron una fin- ca, NEA, al fallecer la heredó su padre y en ella vi- vieron durante mucho tiem- po. - ¿A tu padre no le decían el viudo? - No, el viudo era el marido de mi tía Concha, hermana de mi padre. Asunción, la moña, mote que le viene por su tatarabue- lo Ángel, que tenía una tren- za y se hacía un roete arriba para trabajar. Comenzaron a decirle, el del moño, y ya to- da la familia, fuimos los de la moña. - Oye, ¿y eso de que hablas más que la moña? - Pues por mi abuela Asun- ción, que trabajaba en la ca- sa de los Obregón, los del cortijo de la molina. Ella barría la puerta y llegaba barriendo hasta la plaza char- lando. NUESTROS MOTES VVAA Carmen, la pelauva, mo- te que le viene de su bis- abuelo que tenía parras y vendía las uvas su mujer. Pero las mujeres les de- cía: anda, pésame un po- quito de uvas, no vamos a esperar que venga tu mu- jer. Carmen, la porrilla, mote que le viene de su abuelo, al que le decían porrilla porque cuidando las cabras, él hacía con una vara de olivo la po- rrilla para dirigir a las cabras. Vivían en el puente en una choza y al puente lo conoc- ían por el puente porrilla. Remedios, la de cuar- quiera, mote que le viene de su padre que cuando entraba en la taberna le preguntaban: - Currillo, ¿tú con quien vas a jugar a las cartas? Y él respond- ía: - yo, con cuarquiera. Cuando era pequeña me preguntaban de quien era yo y cuando contestaba, yo de cuarquiera, risas iban y venían. Página 10 EXPERIENCIAS DE VIDA
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    Carmen, la porrilla,no desapro- vecha ninguna ocasión para compartir con sus amigas su impulsiva creatividad. Aquí os dejamos un popurrí. Cuando hablamos de los motes, enseguida sacó esta coplilla: “La porrilla va a caballo con la sinforosa y al lado va la frasca con la pelauva hermosa. Espe- rando a la moña que con su tía cuarquiera han de venir con el alta fuera. Todas van a ver a la gallardo, la compañera.” Con un patio dos y tres (bis) en el primero he “bailao” y en el segundo también. Y en el tercero (bis) hemos hecho teatro de los Álvarez Quintero ……………………………. Entre pitos y flautas, las dos se quieren. (bis) Eso es dureza (bis) que han firmado la paz mi niña en esta mesa. Y después de firmar, (bis) una le dice a la otra, niña cuanto te quiero La moña me dijo a mí que de oro me vistiera. (bis) Con esa falda tan larga, te pareces a tu abuela. Ella gastaba tacones y yo me gasto unos zancos por eso bailo con ellos se- villanas y fandangos. A mi me dijo mi abuela, mi abuela me dijo a mí. Con esa bata tan larga un cortijo para ti. ………………………….. La moña tiene una casa, pa mi la quisiera yo. (bis) La moña y la porrilla (bis) siempre se están peleando que si las miras de lejos pa- recen las dos chiquillas. Que poca vergüenza tienen, que tienen poca vergüenza, que eso te lo digo yo, una por ser la más chica y la otra por ser la mayor. Siempre se están peleando, pero son buenas amigas, siempre se están peleando, en el patio de su casa, siempre las dos bailando. …………………………… Y ESTAS SON LAS COSAS DE CARMEN, LA PORRILLA Al comienzo del curso, cuando se enteró que el aula ya no debíamos compartirlo con los de pri- maria, al día siguiente ya vino con esta cancion- cilla: Este aula ya es nuestra, lo vamos a celebrar, con una tortilla de patatas de color internacional. Le he puesto su cebollita, pimiento rojo, pimiento verde, sus guisantitos, su zanahoria, con sus huevitos, sus patatitas, con su aceitito, “to” a rebujón y “to” al perol. Vaya tortilla que he hecho yo. Pepa Barrios tampoco se queda atrás y el día que estrenó su libreta grande nos cantó: Tengo un cuaderno que es especial, me pilla toda la mesa y es genial. Y tú con el lápiz eres maravillosa, porque escribes cosas graciosas. Página 11 PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA Y… SEVILLANAS
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    - ¿Todas sonherma- nas, ninguna es pri- ma? - Siiiiii, nosotras somos primas. - Y nosotras cuña- das. - Pues nosotras amigas desde la in- fancia. - Y… y nosotras vecinas. - Todas estamos en la escuela para dar- le quehacer a nues- tra cabecita. - Cómo no tenemos na que hacer. - Qué no, el ser abuela hoy día, hay que ver el trabajo que nos dá. - ¿Tú cuantos tienes pa comer tos lo día- - Yo, cinco y a ve- ces hasta siete. - Pues yo a mis tres nietos y a sus pa- dres. - Cuando la maestra dice que vamos a hacer oraciones, yo digo para mí: padre nuestro que estás en los cielos… ya em- pezamos. - Este año nos cues- tan trabajo las cuen- tas. Ay, Señor, Ay, Señor, que rara son. - Cuando más dis- frutamos es cuando cantamos coplillas de carnaval. Aquí va una pa tos uste- des. NUESTROS TEATRILLOS. VVAA TEATRO LA VEJEZ. VVAA Página 12 EXPERIENCIAS DE VIDA En el año 2013 fuimos a solicitar a ver si podían darnos dinero para viajar. Fuimos al Ayunta- miento y llegaron conclusio- nes que eso sólo podían darlo para las asociaciones. Empezaron los jaleos y el arreglo de pape- les y esto está más enre- ao que el gobierno en funciones. Siempre yendo y vi- niendo pero nunca se cansó pues andando todo el día los zapatos se gastó. La señora presidenta nunca, nunca se rin- dió y para el año 16, por fin ya lo consi- guió. Dolores Silva Vargas Qué mala es la vejé No poderme mové Con el cuello encogió Y muchas veces arrecio. Estamos a urtimo de mé No tenemo que comé Con el bolsillo vacío Y la cabeza al revé. Dándole vuerta A vé cómo llegamo a fin de mé Cómo lo pajarillo Con la boca abierta A ver que nos pué caé. Pasa por la puerta de la Iglesia Que ya te contaré. Qué no me pùeo poné en pie Me duele to y Tengo que cogé el bastón. Qué trabajito me cuesta Subí la cuesta Pa´i a cobra la paga Pero es iguá, no pasa ná Pa lo poquito que me dura que no tengo ni pa comprá uva To lo mese la misma rutina Eh, y que no falte.
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    Eran muy graciosasporque las personas mayores decían muchas cuchufletas. Se vestían de máscaras con cualquier guiñapo. Todo era decirse unas a otras: - vamos a vestirnos de máscara esta tarde y… dicho y hecho. Con las tapaderas de las cacerolas y las ollas de porcelana se tocaban las palmas, a la vez que se escuchaba: - que retorpe, que no me conoce. En una ocasión, a una murga la metieron en la cárcel a petición del marido de una de las componentes y la dejaron sin cantar. Aquí os dejamos la creada por nosotras: LAS MURGAS EN NUESTRA AULAS. VVAA y a la escuela venimos, juntitas, juntitas, juntitas. Tenemos sueño, pero qué más da, Aquí, relajá, relajá, relajá. Una palabra Ay, que digo yo Hum, no me sale ná, no me sale ná, no me sale ná. Un número Ojú siempre a mí Hum, yo que sé, yo que sé, yo que sé. Esta maestra siempre así Qué aprendamos, siempre así Qué estudiemos, siempre así Qué la mente despejemos, siempre así. Y así nos vemos, Con la P… pito Con la A… araña Con la T… tomate Con la O… ojo Y ahora hacer una oración, hacer una oración, hacer una oración. En el pueblo de La Campa- na, ... Carnaval, carnaval, tu te vienes tu te vas, para el año que venidero, sabe Dios quien vivirá. Qué viene el Velevito por aquí, (dos palmadas) Qué viene el Velevito por allá, (dos palmadas) Qué viene la Porrilla por aquí, (dos palmadas) Que viene la Sabia por allá, (dos palmadas) Hoy no tenemos que la careta quitar, a cara descubierta, podemos disfrutar. Carnaval, carnaval,… Qué viene el Velevito por aquí, (dos palmadas)… Estas coplillas fueron una de las experiencias más gratificantes, pues los ensa- yos fueron destornillantes. EN EL PUEBLO LA CAMPANA, VVAA En el pueblo de La Cam- pana, habemos muchas muje- res, todas vamos a la plaza, mueve, que mueve, que mueve. Unas tocan la trompeta, otras tocan el tambor y y nos vamos a la plaza haciendo ton, ton ton. Campaneras, aquí venimos con alegría, Disfrutando, disfrutando de nuestros días. Aprendiendo, (aprendiendo), aprender y saber aprender y saber aprender y saber Ojú con la lata que nos da usted. Todos los días, nos encontramos en el camino, la moña, la sabia, la fras- ca, la porrilla, la pelau- va… Página 13 PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA
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    La luz deeste pueblo era porquería, se apaga de noche, se enciende de día. Por ello, mi madre no quería pagar siete pesetitas menos un real. ya viene Camilo con las estijeras, cortando las luces por toas las aceras, mi madre decía, córta- mela usted, cuando usted se vaya, yo la empalmaré. RECUPERANDO LETRAS ANTIGUAS LOS MAESTROS Página 14 EXPERIENCIAS DE VIDA Señores en La Campana se ha comentao, que los maestros son buenos y se merecen un aprobao. La maestra María Jesús no se está quieta, lo mismo pone cuentas que pone letras y a todas las mujeres las tiene locas, lo mismo pega un pingo que ya le cuenta una cuchufleta. El maestro Vicente es más cortao, pero lo tiene todo mu controlao, con estos ordenadores nos tiene locos y nos lo está enseñando poquito a poco. Pero el final del curso que está presente. Esperamos darle un sobresaliente. Dolores Silva Vargas
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    Yo hacía laespuerta con palma. Primero se cogían los cogollos y se secaban al sol. Des- pués se hacían 5 manojos de 100 cogollos. Luego se repartían en tercios y se guardaban en el soberao. En la candela de llamas, se calentaba agua, se remojaban los cogollos y posteriormente se espalmaban cortándole el rabo al cogollo. Y así se comenzaba a reali- zar la espuerta. 24 vueltas era un rollo. Se pagaba la espuerta a 7 pesetas en los años 50. La de cuadrilla tenía 5 vueltas de pared y 5 de base. La de fanega 9 vueltas más el ribete y las asas con tomiza. La de terrera 4 vueltas. Tenían precios distin- tos. Con esto mi familia y yo matábamos el hambre y junté hasta para el ajuar. NUESTRO PORVENIR. LA PLEITA. VVAA Página 15 PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA Exposición en el aula sobre la manu- factura de la palma en pleita, objetos entretejidos por nuestras alumnas y...
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    Se vienen celebrandodesde hace mu- cho tiempo “las fiestas de los toros” en nuestro pueblo. Anti- guamente hacían la plaza con ruedas de ca- rro y andamios. Re- cuerdo que mi padre y sus hermanos hacían andamios, y para po- derlos montar dejaban la casa sin puertas, también nos llevábamos las sillas para podernos sentar. En aquella época no se usaban pantalo- nes y los mocitos no hacían nada más que dar vueltas para poder ver las bragas a las mocitas, porque en- tonces los vestidos se llevaban más largos. Las vacas las traían para torearlas “los chulillos” y eran unas fiestas muy divertidas. NUESTROS ESCRITOS DIVERSOS NUESTRA ROMERÍA Página 16 EXPERIENCIAS DE VIDA Ya ha llegado el mes de Mayo, que es el mes que estamos en romería. La segunda semana la Virgen sale por las calles que se ponen muy bonitas. El sábado es la ofrenda de las flores, y to- das y todos le llevamos flores el domingo por la mañana. A las siete y media dicen la misa para sacarla, cuando sale por la puerta, con la carroza tan bonita, están los bue- yes esperándola, y em- pieza a sonar la flauta y el tambor. Coge para la calle Car- mona y todos vamos detrás, al llegar a la ca- rretera, camino del cha- parral, todas las mujeres vestidas de flamencas van cantando y bailando hasta llegar al chaparral, allí están esperando los que no pueden andar. Cuando la virgen llega a su chaparro todos quieren ir a verla, unos comen, otros bailan hasta que llega la hora de volver. Cuando llegan las seis de la tarde los cohetes empie- zan a sonar, que ya es hora de irse. Cuando entra por la calle Lora todos están espe- rando para entrar en la iglesia, que no es su casa de verdad, que su casa es San Lorenzo, que es donde Ella está. LAS FIESTAS DE LOS TOROS Dolores Cuevas González Rosario Lora Mateo
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    En nuestras aulas,hay momentos que necesitamos expresar con po- cas palabras. Para ello utilizamos la técnica de lluvia de ideas. Eso fue lo que hicimos con el tema de la paz, partiendo de una pregun- ta: NUESTRAS LLUVIAS DE IDEAS. VVAA - Aprendemos jugando - Aumentamos el vocabu- lario - Disminuimos las faltas - Activamos la memoria - Nos divertimos con los juegos LOS ORDENADORES - Ya sabemos utilizarlos y manejarlos - Aprendemos a escribir en el teclado - Ponemos las mayúsculas y los sig- nos de puntuación - Buscamos cosas que nos interesan - Escribimos sobre la actualidad - Hacemos juegos de memoria Perdemos el miedo a utilizar el orde- nador Página 17 PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA ¿Cuál es el significado de la palabra paz? - ver vida es esperanzador - sin paz sería dificil la vida - ser tratados todos iguales - es seguridad en la vida - no hay paz sin respeto - es tener solidaridad entre las personas - es una lucha constante que nunca se llega a conseguir porque siempre está el miedo - respetar para que nos respeten - da tranquilidad y esperanza - tranquiliza nuestros corazones - siempre que haya paz hay alegría y una luz de esperanza - la paz es amor - es imprescindible para la vida - cuando se rompe la paz sobreviene el caos - sin la unión de la familia no habría paz - la paz interior implica conciencia tranquila LOS JUEGOS LOS NIETOS - Con la gracia que tie- nen mis nietos me lo pa- so muy bien. - La enfermedad de mis nietos me duele mucho, - Los abuelos estamos haciendo de padres. So- mos el sostén de la fami- lia. - Los nietos dan la feli- cidad y la vida. Tenemos el deber de cuidarlos. ¿Y ellos a nosotros? - Nuestros hijos se convierten en nuestros pies y manos cuan- do nos vamos haciendo mayo- res.. - El trabajo que nos costó sacar- los adelante, con el trabajo y la lucha para que fueran a la es- cuela.
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    En aquellos añoslos trajes eran de tergal, lino, vichy, popelín, batista y franela. Tenía rayas, cuadros, estampados, animales, lunares… Los colores eran rosa, amarillo, celeste, verde y rojo. Las costureras eran Rosario, la aria, Pepita, la coja, Eduarda, la cañera, Virtudes, Pastorita, la del casino. También cosían las madres y abuelas. Los modelos de los trajes eran: Tipo charlestón, talle bajo y falda de tablas. Talle a la cintura con faldas de volantes. Cuello barco, cuerpo ajustado y falda de media capa. Enterizo y abotonado delante. Las faldas eran tableadas o estrechas con abertura. Las blusas con jaretas y una buena moña. Los cinturo- nes eran anchos, de material y con hebillas. Para dar vuelo a las faldas se ponía un can-can, con encajes, tiras bordadas o puntillas de crochet. La ropa interior: ZAGALEJO: prenda interior de in- vierno. Estilo camiseta que llegaba a ras del vestido. CHAPONA: prenda inter- ior con manga larga o corta que llegaba hasta la cadera. Solía tener tablitas o frun- ces. ENAGUA: prenda interior de tirantas que llegaba hasta la rodilla. A veces eran cortadas al talle. LA ANDALUCIA DEL AYER. VVAA Página 18 EXPERIENCIAS DE VIDA
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    Todo no esleer y escribir o hacer matemáticas. También dedicamos un poco de tiempo artístico y con diversas técnicas como el decopage, el puntillismo, el impresionismo y un poquito de color a la vida, nuestras aulas están decoradas por nosotras. Muy orgullo- sas de adquirir conocimientos sobre los colores, calientes y fríos, su textura, sus posibi- lidades de combinatorias, de mezclas… NUESTRAS AULAS ESTÁN DECORADAS.VVAA Página 19 PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA
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    Y… unas escapaditasa visitar nuestro patrimonio. Autobús, algunas camina- tas han caído, asombros y comiditas. Estas sesiones de convivencia nos han unido muchísimo, ya que las conversa- ciones que se mantienen, las visiones de los paisajes, los colores que se entre- veran… Dar las gracias a todos, pero sobre todo a Dolores Silva por su em- peño en conseguir subvención. NUESTRAS ESCAPADITAS. Página 20 EXPERIENCIAS DE VIDA El Pedroso. Museo del libro. Centro Aníbal González Medina Azahara. Almuerzo a las faldas del castillo de Almodovar La Cartuja de Cazalla. Almuerzo en Constantina.
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    De vez encuando una conferencia no viene mal, y si es de la mano de un loreño como Sergio Diaz, para que vamos a contar. Fue una tarde especial. Celebrábamos el día del flamenco y nada mejor que Sergio para ilustrarnos con un poco de histo- ria. Nos adentró entre la copla y el flamenco, ejemplarizándolo con su voz, entonando esas letras que nos hicieron vibrar. Tu- vimos hasta los nietos de Carmen, la sabia, que nos acompañaron con sus canciones y bailes, Desde aquí, gracias Sergio. LA VISITA Y CONFERENCIA DE SERGIO DIAZ Página 21 PUBLICACIÓN Nº 1 JUNIO 2017 SEP LA CAMPANA
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    Hay enclaves quecuentan con cierto encanto y están rodeados por el misterio, Santa Marina es uno de ellos. En la época Roma- na ya estuvo habitado, a tenor de los restos arqueológicos hallados en sus inmediaciones. Por el tipo de ladrillos y trozos de vasijas, se puede deducir que allí hubo una villa Romana, posiblemente anterior a la construcción de La Campana o como semilla de esta. A ello contribuye el hecho de encon- trarse muy cerca un pozo con agua dulce, condición indispensable para la habitabilidad. Actualmente pocos Campaneros re- cuerdan la ermita en pie, quedando hoy en día solo algunas paredes en ruinas como testimonio de su exis- tencia. En su construcción se apre- cia unos arcos muy definidos que son evidencias de una rica decoración interior, neomudejar. Aguado. Recreación de RICHARTE Este relato es solo un ejercicio de imagina- ción puesto que no existen datos concretos de del origen de este monumento Campane- ro, es un “posible” origen un tanto nove- lesco pero… Quién sabe… hubiese sido bo- nito que fuese verdad ¿no?) Agradecimiento a Asunción Fernández Flo- rindo y a su hijo Alfonso, RICHARTE Proximidades de La Campana, 18 de Ju- lio de 1843. -¡Corre, corre, no pares... te va la vida en ello!- Eran las palabras que, en un grito mudo y desesperado, resonaban dentro de la cabeza de Don Luis Fadrique, noble y exitoso comerciante Cordobés, ahora más preocupado por salvar el cuello que por en- grosar su bolsa con monedas de plata. De repente la tierra pareció desaparecer y ce- dió bajo sus pies. A don Luis se le antojó una sepultura le extrañó no ver las estrellas, algo tapaba el cielo, alargó los brazos y tocó una maraña de ramas flexibles con agujas punzantes... UNA HISTORIA DE SANTA MARINA Alfonso Diez Fernández
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    ¡Ya sabía loque eran! estaba dentro de un agujero cubierto por una zarza. El débil ru- mor de los pasos se fue acrecentando hasta convertirse en una algarabía de crujidos se- cos por cientos de ramitas rotas. Al menos eran 5 individuos y estaban pasando a un salto de cigarrón del nido de Don Luis, este cerró los ojos y apretó los labios con fuerza conteniendo la respiración, Un segundo... nada. Un minuto... ráfaga de viento moviendo las hojas, esperanza. Dos minutos... silencio, espero, alerta. Cin- co minutos crik, crik, crik… grillos cantan- do, respiro. La Campana, principios de Abril de 1875. Las campanas de la Iglesia repicaban lla- mando a misa de nueve, mientras Don Laureano Yagüe y Duran se acomodaba satisfecho en el mullido sillón de su despa- cho del ayuntamiento. El hombre que entró no tenía aspecto de campesino, apa- rentaba unos cincuenta años e iba elegan- temente. Portaba una cartera de cuero y al acercarse a la mesa, se quitó el sombrero negro de copa al tiempo que ofrecía su ma- no para ser estrechada. Mi nombre es Ildefonso de la Haza y re- presento a la familia de un eminente co- merciante Cordobés desgraciadamente fa- llecido no hace mucho. En sus últimas vo- luntades, dejo escrito algo que les incumbe directamente a todos los vecinos de La Campana. “Carta del Comerciante” En el año del señor de 1843, estando de viaje por negocios entre Córdoba y Sevi- lla, tuve la mala fortuna de toparme con unos bandoleros que me asaltaron en mi camino un poco antes de llegar al pueblo de La Campana. E quedaron se con mis dos caballos y con todo lo que portaba en las alforjas. En un momento de des- cuido de esos maleantes aproveché la ocasión para escapar, corriendo. La pro- videncia puso en mi camino una salva- ción. Ese bendito lugar es el punto exac- to donde considero que volví a nacer, nunca lo he olvidado y ya he dado ins- trucciones a los abogados para que ini- cien todas las actuaciones necesarias para que mi voluntad se lleve a cabo. Córdoba año del señor de 1872. Firmado: Don Luis Fadrique Galván. “ Don Laureano, después de leer la carta miró interrogante al abogado. - Mi cliente compró hace años varias fanegas de tierra, en la zona donde ocu- rrieron los hechos. El ruego que hace es que, tomando como referencia el punto donde él mismo señaló con una cruz, sea construida una ermita y que puesto que el incidente ocurrió un 18 de Julio, esta sea consagrada a Santa Marina. Para ello hace una donación a la villa de La Cam- pana de los fondos necesarios para su construcción y cede los terrenos colin- dantes al ayuntamiento. Don Laureano no puso ningún problema a la última voluntad de aquel hombre y Don Sebastián, el párroco, estuvo encan- tado de contar de un lugar más de culto. Con el tiempo se convirtió este sitio en peregrinaje durante la Romería de Mayo.
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