El niño Roberto se perdió mientras exploraba el campo cerca de su casa. Fue agarrado por una sombra que resultó ser su tía, quien quería llevárselo a vivir a la ciudad. Después de pasar horas perdido, su tía le reveló su identidad y le preguntó si quería irse con ella. Roberto decidió hablar con sus padres primero, y optó por quedarse en el campo con su familia. Su tía regresó sola a la ciudad.