Un carnicero recibe un pedido de carne a través de un perro que trae una nota y dinero. El carnicero sigue al perro y observa que toma el autobús correcto, se baja en la parada adecuada y lleva la compra a una casa, golpeando la puerta para que le abran. Cuando el dueño abre, resulta que se le olvidaron las llaves dentro otra vez.