Este documento contiene la historia de un perro que demuestra su inteligencia al comprar carne en una carnicería y llevarla a su casa cuando su dueño se olvida las llaves. El carnicero sigue al perro impresionado y ve que toma el autobús correcto y llama a la puerta y ventana para que su dueño le abra, pero este termina golpeando al perro creyendo que es tonto. El documento concluye con una moraleja sobre jefes explotadores.