Este documento discute los riesgos de que un creyente se aleje de Dios. Cuando un creyente se aleja, corre el riesgo de perder la recompensa de Dios al no cumplir Su voluntad, aunque aún tendrá vida eterna. Un creyente alejado puede endurecer su corazón, apartarse de lo espiritual y caer en pecado. Para evitar alejarse, debemos confiar en la Palabra de Dios, mantenernos vigilantes sobre nuestra vida y obedecer a Dios continuamente.