El documento discute el tema del suicidio desde una perspectiva bíblica. Presenta argumentos a favor y en contra de que el suicidio pueda ser perdonado. Analiza varios casos bíblicos de suicidio, incluyendo a Saúl, Ahitofel y Judas Iscariote. Concluye que estas personas vivieron vidas alejadas de Dios y que el suicidio no demuestra arrepentimiento genuino, por lo que quien se quita la vida premeditadamente la pierde.