El documento discute las perspectivas cristianas sobre el suicidio. Señala que la Biblia dice que el suicidio es una obra de la carne y va en contra de uno de los mandamientos de no matar. Sin embargo, también reconoce que las personas que se suicidan a menudo tienen problemas mentales y que solo Dios puede juzgar definitivamente si alguien estaba salvado o no. Lo más importante es prevenir el suicidio y mostrar compasión por los familiares.