Un explorador entró en un templo maldito y siguiendo las instrucciones de las paredes, disparó flechas de luz a un gran ojo pintado para despertarlo, revelando un cofre con un cristal áureo dentro. Al escapar del templo con el tesoro, una gran piedra lo persiguió hasta que salió y pudo huir en su avioneta, luego vendió el tesoro para disfrutar de unas vacaciones en el Caribe.