Un violinista de renombre mundial, Joshua Bell, tocó incógnito en una estación de metro durante 45 minutos interpretando obras de Bach. A pesar de su talento, solo siete personas se detuvieron a escuchar y veinte más donaron dinero sin detenerse. El experimento demostró que en un contexto cotidiano y apresurado, la mayoría de la gente no aprecia la belleza ni reconoce el talento.