Un violinista de renombre mundial, Joshua Bell, tocó incógnito en una estación de metro en Washington D.C. durante 45 minutos. A pesar de interpretar obras complejas de Bach en un violín valorado en 3.5 millones de dólares, la mayoría de las personas pasaron de largo sin detenerse a escuchar. Sólo siete personas se detuvieron y veinte más donaron dinero sin parar, recaudando un total de 32 dólares. El experimento social puso de manifiesto que la gente a menudo no aprecia la belleza ni el talento