Uno crece cuando acepta la realidad y tiene la voluntad de enfrentar los desafíos que presenta la vida, como fracasos, pérdidas y decepciones. También crece cuando se supera a sí mismo, ayuda a los demás y da más de lo que recibe. Uno alcanza su máximo crecimiento cuando cree en su creador y tiene fe a pesar de las dificultades.