Primavera trae renovación y energía a través de una dieta ligera y rica en alimentos crudos, verdes y amargos que limpian el cuerpo. En verano, los largos días de sol hacen que nos sintamos más activos y comunicativos. El otoño se caracteriza por los días que se acortan rápidamente y la caída de las hojas de los árboles. Finalmente, el invierno marca la temporada más fría del año.