Un hombre engañó a los aldeanos para que le vendieran todos sus burros prometiéndoles un alto precio la semana siguiente. Cuando regresó, envió a su ayudante a revender los burros a un precio mayor, endeudando a los aldeanos que no tenían el dinero. Ni el ayudante ni los burros volvieron, dejando a la aldea y al ayuntamiento en bancarrota. Para solucionarlo, el alcalde malgastó los fondos del pueblo pagando las deudas, empeorando aún más la situación financiera