Los parásitos externos viven fuera del cuerpo del ave y dañan su exterior. Incluyen piojos, pulgas y ácaros que se esconden en las paredes y suelo de los aviarios. Pueden causar baja producción y mortalidad de las aves, afectando la productividad económica. Se transmiten por contacto directo entre aves o por vectores, y su control requiere desparasitación e higiene de las instalaciones.