Una gallina trabaja para sembrar, cosechar y hornear pan, mientras sus vecinos se niegan a ayudarle, cada uno justificando su falta de esfuerzo. Cuando la gallina decide quedarse con el pan para ella, todos protestan alegando injusticias, lo que lleva a un funcionario a afirmar que debe compartir sus ganancias con quienes no trabajaron. La fábula critica la ideología de la igualdad a expensas del esfuerzo individual y la iniciativa personal.