#ElSubjetivo
Falsa epifanía
Eugenio Fouz
Estados Unidos. Mató a su hija pequeña y a su ex marido, los metió en bolsas de basura y cuatro días
después llevó los cuerpos a un cobertizo inspirándose en un capitulo de ‘Mentes criminales’. La joven de
25 años no quería que interfirieran en su nueva relación. (RRSS/RRSS )
[artículo de opinión publicado en #ElSubjetivo vía @TheObjective_es; 4.08.2015]
En nuestro país los hombres matan a las mujeres porque las aman de una forma
sobrehumana, porque no las quieren lo suficiente o porque son incapaces de vivir sin
ellas. También es probable que los hombres que matan a sus mujeres actúen de esa
manera porque las odian de verdad.
En nuestro país los hombres no matan a las mujeres porque las aman de una forma
sobrehumana, porque las quieren lo suficiente o porque, aún siendo incapaces de
imaginar la vida sin ellas, aceptan un destino solitario y miserable para sí mismos
frente a un nuevo romance de las mujeres a las que aman de verdad.
En un país allende los mares una mujer mata a su exmarido y la hija de ambos al darse
cuenta de que ya no los quiere. Para librarse de la carga del pasado en una relación
futura, la joven esposa se deshace de los cuerpos sin vida ocultándolos en bolsas de
basura. La metáfora del final de los dos seres que un día fueron queridos resulta
desoladora.
A diferencia del controvertido postulado de Oscar Wilde que decía “el hombre mata lo
que ama”, la mujer de la fotografía mata lo que no ama para comenzar una vida a partir
de cero. Como si eso fuera posible. Como si eso fuera auténtico.
Uno se pregunta qué clase de amor llegó a sentir por aquel hombre y su niña la joven
que nos mira desafiante por encima de las gafas. Esos ojos verdes son traidores (si
creemos en la lírica gallega) o mentirosos si son azules. La arrogancia reflejada en la
mirada verde o azul y la boca torcida de mujer enfadada revelan un no sé qué de
siniestro y oscuro en el pensamiento criminal de quien está viviendo una falsa epifanía.

Falsa epifanía

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    #ElSubjetivo Falsa epifanía Eugenio Fouz EstadosUnidos. Mató a su hija pequeña y a su ex marido, los metió en bolsas de basura y cuatro días después llevó los cuerpos a un cobertizo inspirándose en un capitulo de ‘Mentes criminales’. La joven de 25 años no quería que interfirieran en su nueva relación. (RRSS/RRSS ) [artículo de opinión publicado en #ElSubjetivo vía @TheObjective_es; 4.08.2015] En nuestro país los hombres matan a las mujeres porque las aman de una forma sobrehumana, porque no las quieren lo suficiente o porque son incapaces de vivir sin ellas. También es probable que los hombres que matan a sus mujeres actúen de esa manera porque las odian de verdad. En nuestro país los hombres no matan a las mujeres porque las aman de una forma sobrehumana, porque las quieren lo suficiente o porque, aún siendo incapaces de imaginar la vida sin ellas, aceptan un destino solitario y miserable para sí mismos frente a un nuevo romance de las mujeres a las que aman de verdad. En un país allende los mares una mujer mata a su exmarido y la hija de ambos al darse cuenta de que ya no los quiere. Para librarse de la carga del pasado en una relación futura, la joven esposa se deshace de los cuerpos sin vida ocultándolos en bolsas de basura. La metáfora del final de los dos seres que un día fueron queridos resulta desoladora. A diferencia del controvertido postulado de Oscar Wilde que decía “el hombre mata lo que ama”, la mujer de la fotografía mata lo que no ama para comenzar una vida a partir de cero. Como si eso fuera posible. Como si eso fuera auténtico. Uno se pregunta qué clase de amor llegó a sentir por aquel hombre y su niña la joven que nos mira desafiante por encima de las gafas. Esos ojos verdes son traidores (si creemos en la lírica gallega) o mentirosos si son azules. La arrogancia reflejada en la mirada verde o azul y la boca torcida de mujer enfadada revelan un no sé qué de siniestro y oscuro en el pensamiento criminal de quien está viviendo una falsa epifanía.