FENG SHUI
MADRE TIERRA
El antiguo arte chino del viento y el agua, tiene como objetivo primario buscar el
bienestar del hombre en su medio ambiente, estudiando las interrelaciones de la
tríada entre el Cielo, el Hombre y la Tierra.
Los principios del Feng Shui también estaban presentes en la cultura arquitectónica
y paisajística occidental, sobre todo en la influencia árabe encontrándose como
consecuencia, en la construcción de las catedrales Románicas y Góticas.
En todas las culturas era fundamental el respeto del 'genio' del lugar (entendido
como el ambiente vital de un determinado sitio), la relación entre el edificio y el
entorno; y el respeto de los elementos naturales (cursos de agua, colinas,
vegetación, etc.). Existen algunas reglas generales en el Feng Shui, pero resulta
importante subrayar la peculiaridad y especificidad de cada intervención, de cada
lugar y edificio en el que se interviene o se proyecta nuevo. Cada situación
medioambiental tiene un carácter propio para respetar y es ése uno de los aspectos
fundamentales del Feng Shui como arte para armonizar los espacios, poniendo
sintonía entre el ambiente circundante y las personas.
El Feng Shui no es un fenómeno esotérico, todo lo contrario, hoy entendemos
mejor las escrituras de algunos arquitectos famosos y
también los determinantes proyectuales de algunas
obras importantes.
Es importante conjugar las nuevas disciplinas: Feng
Shui, arquitectura alternativa y arquitectura orgánica.
Las tres prácticas pueden ser asociadas
respectivamente a tres caras de una nueva cultura: el
sagrado respeto para el paisaje, el cuidado de la salud
de los habitantes, y la consideración de la ligadura
entre el entorno y el construido en formas orgánicas
(consideración esta que tiene raíces distantes en el
campo de la arquitectura y enumera a los padres
ilustres como Frank Lloyd Wright, en el Movimiento
Moderno).
A pesar de que el Feng Shui se funda en la visión y la
experiencia taoísta de la naturaleza, la idea que la
Tierra está llena de energía, como un organismo
viviente, no pertenece únicamente al Taoísmo.
Nuestros antepasados eran conscientes del hecho que
la naturaleza que nos rodea fuese un organismo
viviente.
Tampoco el término Feng Shui es casual, juntos el
viento y el agua expresan el poder de los elementos
que fluyen en el ambiente natural. Este poder se
expresa y deriva del flujo de energía que no sólo fluye
en la superficie, (tallado a través del viento y de agua), sino también en el interior
de la Tierra.
Esto pone en evidencia que los chinos consideraron al Feng Shui no tanto como
superstición de prácticas rurales, sino como parte del estudio de la Tierra y de sus
modelos, sean esas disposiciones naturales o artificiales. El Feng Shui da
prominencia a las formas y las señales del paisaje y además a su posición y
orientación.
Una de las dos Escuelas fundamentales de Feng Shui es la de la Forma, que analiza
los caracteres naturales (montañas, colinas, árboles grandes, las piedras, valles, los
cursos de agua, etc.) y artificiales (los edificios, líneas telefónicas, de alta tensión e
infraestructuras en general).
La cosmología y paisaje son desde siempre, las raíces que encontramos en el Feng
Shui, generador de un sello morfogenético que ha operado en el pasado y al que se
le debe el urbanismo presente y la calidad medioambiental en un territorio.
En este sentido debe recordarse la interpretación que da el arquitecto Paolo
Portoghesi (1999): 'la original sensibilidad china tiende a ver la vida como algo que
invade el universo entero, y se manifiesta no solo en aquéllos que nosotros
llamamos los seres vivientes sino también en los vientos, en las fuentes y en los
lagos, en los árboles, en las piedras,... en la Tierra'.
Con espíritu similar al de algunas tribus de indios americanos que se negaron a
cultivar la tierra para no herir a la propia madre, los chinos tienen un sagrado
respeto para el paisaje y sostienen: que para introducir en la Tierra algo nuevo, es
necesario 'evitar clavar una espina en su carne' y planear en cambio una forma que
fluya junto a los biorritmos de la Madre Tierra.

Feng shui

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    FENG SHUI MADRE TIERRA Elantiguo arte chino del viento y el agua, tiene como objetivo primario buscar el bienestar del hombre en su medio ambiente, estudiando las interrelaciones de la tríada entre el Cielo, el Hombre y la Tierra. Los principios del Feng Shui también estaban presentes en la cultura arquitectónica y paisajística occidental, sobre todo en la influencia árabe encontrándose como consecuencia, en la construcción de las catedrales Románicas y Góticas. En todas las culturas era fundamental el respeto del 'genio' del lugar (entendido como el ambiente vital de un determinado sitio), la relación entre el edificio y el entorno; y el respeto de los elementos naturales (cursos de agua, colinas, vegetación, etc.). Existen algunas reglas generales en el Feng Shui, pero resulta importante subrayar la peculiaridad y especificidad de cada intervención, de cada lugar y edificio en el que se interviene o se proyecta nuevo. Cada situación medioambiental tiene un carácter propio para respetar y es ése uno de los aspectos fundamentales del Feng Shui como arte para armonizar los espacios, poniendo sintonía entre el ambiente circundante y las personas. El Feng Shui no es un fenómeno esotérico, todo lo contrario, hoy entendemos mejor las escrituras de algunos arquitectos famosos y también los determinantes proyectuales de algunas obras importantes. Es importante conjugar las nuevas disciplinas: Feng Shui, arquitectura alternativa y arquitectura orgánica. Las tres prácticas pueden ser asociadas respectivamente a tres caras de una nueva cultura: el sagrado respeto para el paisaje, el cuidado de la salud de los habitantes, y la consideración de la ligadura entre el entorno y el construido en formas orgánicas (consideración esta que tiene raíces distantes en el campo de la arquitectura y enumera a los padres ilustres como Frank Lloyd Wright, en el Movimiento Moderno). A pesar de que el Feng Shui se funda en la visión y la experiencia taoísta de la naturaleza, la idea que la Tierra está llena de energía, como un organismo viviente, no pertenece únicamente al Taoísmo. Nuestros antepasados eran conscientes del hecho que la naturaleza que nos rodea fuese un organismo viviente. Tampoco el término Feng Shui es casual, juntos el viento y el agua expresan el poder de los elementos que fluyen en el ambiente natural. Este poder se expresa y deriva del flujo de energía que no sólo fluye en la superficie, (tallado a través del viento y de agua), sino también en el interior de la Tierra. Esto pone en evidencia que los chinos consideraron al Feng Shui no tanto como superstición de prácticas rurales, sino como parte del estudio de la Tierra y de sus modelos, sean esas disposiciones naturales o artificiales. El Feng Shui da prominencia a las formas y las señales del paisaje y además a su posición y orientación.
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    Una de lasdos Escuelas fundamentales de Feng Shui es la de la Forma, que analiza los caracteres naturales (montañas, colinas, árboles grandes, las piedras, valles, los cursos de agua, etc.) y artificiales (los edificios, líneas telefónicas, de alta tensión e infraestructuras en general). La cosmología y paisaje son desde siempre, las raíces que encontramos en el Feng Shui, generador de un sello morfogenético que ha operado en el pasado y al que se le debe el urbanismo presente y la calidad medioambiental en un territorio. En este sentido debe recordarse la interpretación que da el arquitecto Paolo Portoghesi (1999): 'la original sensibilidad china tiende a ver la vida como algo que invade el universo entero, y se manifiesta no solo en aquéllos que nosotros llamamos los seres vivientes sino también en los vientos, en las fuentes y en los lagos, en los árboles, en las piedras,... en la Tierra'. Con espíritu similar al de algunas tribus de indios americanos que se negaron a cultivar la tierra para no herir a la propia madre, los chinos tienen un sagrado respeto para el paisaje y sostienen: que para introducir en la Tierra algo nuevo, es necesario 'evitar clavar una espina en su carne' y planear en cambio una forma que fluya junto a los biorritmos de la Madre Tierra.