El documento aborda la situación de los jardineros en Barcelona, destacando un aumento en las zonas verdes pero una reducción en el personal, lo que ha incrementado la carga de trabajo y llevado a una privatización de muchos servicios de jardinería. Se critica la calidad del trabajo de empresas externas y las difíciles condiciones laborales de sus empleados, además de señalar que la gestión municipal se aleja de la participación ciudadana. Se hace un llamado a la necesidad de un cambio en la gestión hacia una estructura más horizontal y participativa para mejorar la situación actual de los trabajadores y el servicio.