Gabriel García Márquez comparte su experiencia sobre cómo se convirtió en escritor, impulsado por una crítica de su amigo Eduardo Zalamea Borda que afirmaba que no existían nuevos talentos literarios. A partir de su primera publicación, se siente obligado a seguir escribiendo, aunque expresa que el proceso se vuelve más difícil con el tiempo. En su discurso, también presenta una idea para una historia sobre un pueblo en pánico ante un presentimiento de calamidad, que ilustra su proceso creativo y reflexión sobre la literatura.