El dueño de una tienda de mascotas enseñó a su gato a leer usando un silabario durante medio año. Cuando una periodista quiso verificar si el gato sabía leer, este solo observó y pasó las páginas de una revista sin pronunciar palabra. Más tarde, cuando un cortocircuito inició un incendio en la tienda, el gato abrió la jaula de los loros, buscó el número de bomberos en la guía telefónica y los dejó marcar para pedir auxilio.