Este poema agradece a Dios por su presencia y apoyo en los momentos buenos y malos, a pesar de los errores y defectos humanos. Reconoce que Dios ha enseñado lecciones de amor, bondad, fuerza y fe para enfrentar la adversidad. Finalmente, da gracias por la vida, la seguridad y la guía que Dios provee.