El convento de San Francisco en la Ciudad de México, fundado en 1525, tenía un área de 32,300 metros cuadrados y limitaba con varias calles importantes. Dentro del convento había varias capillas, incluyendo la Capilla de Aranzazú, la Capilla de Burgos y la Capilla de San Agustín. En 1856, el presidente Comonfort expulsó a los religiosos del convento, aunque regresaron brevemente en 1857, hasta que fueron expulsados de forma permanente en 1860 cuando el convento fue expropiado.