El Internet de las Cosas (IoT) conecta objetos cotidianos a Internet para que se comuniquen entre sí y con el usuario. Esto mejora la calidad de vida de las personas al sistematizar dispositivos para que funcionen de manera personalizada. El IoT puede usarse para automatizar procesos domésticos y de producción, mejorar el transporte, la agricultura y la seguridad, y avanzar en medicina y cuidado de la salud.