UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA
DE MEXICO
LIC. SEGURIDAD PÚBLICA
NOMBRE:
CONCEPCION PEREDO PEREZ
MATRICULA:
AL12500995
TEMA:
ACTIVIDAD 3. TRASTORNO OBSESIVO
COMPULSIVO
PROFESOR:
JESUS MANDUJANO ROJAS
El aviador Howard Huges
Después de ver la película basada en la vida del magnate, cineasta, inventor y aviador
Howard Huges, una pregunta se impuso ¿por qué decir que se trata del caso de una
persona que padece de trastorno obsesivo compulsivo (T.O.C.)? ¿Cómo se relaciona esto
con lo propuesto por el psicoanálisis con respecto a lo obsesivo? Sé que muchos dirán que
resulta innecesario hablar de diagnósticos psiquiátricos, pero justamente el seguir la pista
de las excentricidades de Huges, más allá de llamarlas “manifestaciones de su T.O.C.”, nos
permiten reconocer el genio y el carácter visionario como características intrínsecas en
este caso. Así, en lugar de ser la historia de un hombre contra la enfermedad, es la historia
de un hombre visionario, donde la enfermedad es la forma que tiene de ser hombre.
La historia bien ser podría llamar “apuesta por una visión”, y es justamente en lo
concerniente de la apuesta que ya no nos encontramos en el terreno de la vulgar neurosis
obsesiva (resaltamos lo vulgar en animo de devolverle al obsesivo lo cochino y obsceno de
su pulcritud), ya que lo que brilla de esta es la incapacidad de apostar, siempre se juega a
lo
seguro,
lo
cual
no
es
jugarse
nada.
Lo interesante del caso que construyen DiCaprio y Scorssese en “el Aviador” son los
recuerdos, podríamos decir, la fantasma de Huges siendo un niño con su madre. Los
recuerdos nos muestran una escena donde un niño es bañado por su madre mientras ésta
le explica que las infecciones que puede contraer por las enfermedades que hubo en el sur
del país. Lo que más llama la atención es que no aparece la actitud frenética de aquella
“psicosis del ama de casa” de la que habla Freud. Vemos a una mujer que tiernamente
enjabona y limpia a su hijo, de manera erotizante. No es la escena de “¡limpia tu mancha!”
culposa de los neuróticos, sino del acto erótico con tema de previsión y prevención, es
decir, acto con la mirada puesta en el futuro. Lo que nos trae a dos reacciones de lavarse
las manos. Desde la neurosis regulada por la culpa, “me lavo las manos porque me siento
sucio”, hasta la paranoia, “me lavo las manos porque me atacan, me persiguen y me
infectan por no compartir mi visión”, el lavarse las manos no podemos decir simplemente
que
es
una
compulsión
por
la
limpieza.
Tal vez el único problema de Huges es no poder parar de pensar, de ver y hacer. En los
momentos de triunfo donde todos están celebrando, Huges sigue ideando. De nuevo
podríamos pensar que muy obsesivamente no disfruta, la perfección impide que sienta
placer lo cual se aplica a mucha gente pero no a Huges, en él se da el fenómeno de dos
posibilidades, o el producto final no se asemeja a la visión que tenía o ya tuvo una nueva
visión que seguir. La diferencia sustancial entre la reacción de Huges y la del neurótico
obsesivo es que la culpa-deuda-pena-duda característica de este último no aparece en el
aviador.
Precisemos que obsesión, o conducta compulsiva no dice nada por sí misma, sino solo nos
dice que alguien está preso entre las redes de un determinado discurso que implica la
relación del sujeto con respecto a un objeto, sea el de la “adrenalina” estilo el “Mochaorejas”, sea la deuda del padre estilo el “Rat-Man” o sea las visiones del futuro estilo
“Aviador”.

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  • 1.
    UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTAY A DISTANCIA DE MEXICO LIC. SEGURIDAD PÚBLICA NOMBRE: CONCEPCION PEREDO PEREZ MATRICULA: AL12500995 TEMA: ACTIVIDAD 3. TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO PROFESOR: JESUS MANDUJANO ROJAS
  • 2.
    El aviador HowardHuges Después de ver la película basada en la vida del magnate, cineasta, inventor y aviador Howard Huges, una pregunta se impuso ¿por qué decir que se trata del caso de una persona que padece de trastorno obsesivo compulsivo (T.O.C.)? ¿Cómo se relaciona esto con lo propuesto por el psicoanálisis con respecto a lo obsesivo? Sé que muchos dirán que resulta innecesario hablar de diagnósticos psiquiátricos, pero justamente el seguir la pista de las excentricidades de Huges, más allá de llamarlas “manifestaciones de su T.O.C.”, nos permiten reconocer el genio y el carácter visionario como características intrínsecas en este caso. Así, en lugar de ser la historia de un hombre contra la enfermedad, es la historia de un hombre visionario, donde la enfermedad es la forma que tiene de ser hombre. La historia bien ser podría llamar “apuesta por una visión”, y es justamente en lo concerniente de la apuesta que ya no nos encontramos en el terreno de la vulgar neurosis obsesiva (resaltamos lo vulgar en animo de devolverle al obsesivo lo cochino y obsceno de su pulcritud), ya que lo que brilla de esta es la incapacidad de apostar, siempre se juega a lo seguro, lo cual no es jugarse nada. Lo interesante del caso que construyen DiCaprio y Scorssese en “el Aviador” son los recuerdos, podríamos decir, la fantasma de Huges siendo un niño con su madre. Los recuerdos nos muestran una escena donde un niño es bañado por su madre mientras ésta le explica que las infecciones que puede contraer por las enfermedades que hubo en el sur del país. Lo que más llama la atención es que no aparece la actitud frenética de aquella “psicosis del ama de casa” de la que habla Freud. Vemos a una mujer que tiernamente enjabona y limpia a su hijo, de manera erotizante. No es la escena de “¡limpia tu mancha!” culposa de los neuróticos, sino del acto erótico con tema de previsión y prevención, es decir, acto con la mirada puesta en el futuro. Lo que nos trae a dos reacciones de lavarse las manos. Desde la neurosis regulada por la culpa, “me lavo las manos porque me siento sucio”, hasta la paranoia, “me lavo las manos porque me atacan, me persiguen y me infectan por no compartir mi visión”, el lavarse las manos no podemos decir simplemente que es una compulsión por la limpieza. Tal vez el único problema de Huges es no poder parar de pensar, de ver y hacer. En los momentos de triunfo donde todos están celebrando, Huges sigue ideando. De nuevo podríamos pensar que muy obsesivamente no disfruta, la perfección impide que sienta placer lo cual se aplica a mucha gente pero no a Huges, en él se da el fenómeno de dos posibilidades, o el producto final no se asemeja a la visión que tenía o ya tuvo una nueva visión que seguir. La diferencia sustancial entre la reacción de Huges y la del neurótico obsesivo es que la culpa-deuda-pena-duda característica de este último no aparece en el
  • 3.
    aviador. Precisemos que obsesión,o conducta compulsiva no dice nada por sí misma, sino solo nos dice que alguien está preso entre las redes de un determinado discurso que implica la relación del sujeto con respecto a un objeto, sea el de la “adrenalina” estilo el “Mochaorejas”, sea la deuda del padre estilo el “Rat-Man” o sea las visiones del futuro estilo “Aviador”.