El documento describe la importancia de Jerusalén como la ciudad elegida por Dios para establecer Su nombre. Relata la oración del rey Salomón dedicando el templo en Jerusalén, en la que pide a Dios escuchar las oraciones de Su pueblo dirigidas hacia la ciudad santa. También menciona la profecía de que los judíos regresarían a la tierra de Israel luego del cautiverio.