La mujer samaritana conoció a Jesús cuando fue a buscar agua al pozo. Jesús le dijo todo sobre su vida pasada, lo que la llevó a contarle a otros en su pueblo sobre su encuentro. Muchos samaritanos creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer y luego por haber escuchado a Jesús ellos mismos, reconociéndolo como el Salvador del mundo.