Una mujer mayor comparte su experiencia viajando en cruceros, argumentando que es más económico y placentero que vivir en una residencia para mayores. En el crucero, disfruta de múltiples comodidades, socializa y recibe un trato excepcional. Además, menciona que tiene planes para que, al fallecer, su cuerpo sea arrojado al mar, destacando su deseo de vivir su jubilación de manera lujosa y aventurera.