La ancianidad comienza entre los 60 y 65 años y se caracteriza por la pérdida de la mente y fuerzas físicas. Entre los efectos de la ancianidad se encuentran que la piel pierde espesor y elasticidad, el cerebro pierde capacidad de memorización y aprendizaje, el corazón bombea con menos eficacia y los pulmones y músculos pierden eficacia y masa. A pesar de esto, la vejez no debe vivirse sin entusiasmo y los ancianos merecen dignidad y respeto en