La policía incautó la casa de un narcotraficante mexicano que contenía una gran colección de armas de fuego de oro y titanio, así como una gran cantidad de efectivo estimado en 22 millones de dólares. La casa también albergaba una colección de animales exóticos como leones y un tigre albino. El documento sugiere que los narcotraficantes tienen tanto dinero que pueden comprar políticos, policías y jueces, lo que dificulta la lucha contra el problema de las drogas.