Una familia numerosa necesitaba una casa grande y aceptó mudarse a una casa que había estado vacía por mucho tiempo y se rumoreaba que estaba embrujada. Dos días después de firmar el contrato, la familia llegó con sus pertenencias a la nueva casa, sin saber que los fantasmas que supuestamente habitaban la casa todavía estaban presentes y escondían sus cosas. A los hijos les encantó inmediatamente la casa y comenzaron a jugar.