La erosión se produce por la acción del agua, el viento y los seres vivos sobre el suelo, lo que causa el desgaste y la pérdida de partículas de suelo. El agua es el agente erosivo más enérgico, arrastrando las partículas de suelo hacia los ríos cuando llueve sobre suelos desprotegidos. El viento también causa erosión en zonas secas, aunque de forma más lenta. Además, las actividades humanas como la agricultura y la construcción, así como otros seres vivos