Irena Sendler, una heroína menos conocida que Oskar Schindler, salvó a 2,500 niños judíos durante el Holocausto, utilizando identificaciones falsificadas y diversas estrategias para sacarlos del gueto de Varsovia. A pesar de ser torturada por la Gestapo y estar sentenciada a muerte, nunca traicionó a sus colaboradores y continuó su labor tras la guerra, reuniendo a los niños con sus familias. Su historia fue redescubierta en 1999 gracias a un grupo de estudiantes, y aunque ella rechaza el título de heroína, su legado de bondad y sacrificio perdura.