La membrana plasmática es esencial para la célula, actuando como una barrera selectiva que regula el intercambio de sustancias y mantiene la homeostasis. Su estructura, compuesta por una bicapa de fosfolípidos y proteínas, permite diversos mecanismos de transporte como difusión simple, facilitada y transporte activo. Además, el glicocálix desempeña funciones de protección y reconocimiento celular, mientras que las proteínas de membrana regulan la comunicación y el transporte de moléculas específicas.