La marihuana, que se consume de diversas formas, tiene un componente psicoactivo, el tetrahidrocannabinol (THC), que afecta la dopamina en el cerebro y puede provocar efectos como euforia y alteraciones en la percepción. No es físicamente adictiva para la mayoría de las personas, pero su uso, especialmente en adolescentes, se asocia con una disminución del rendimiento académico y posibles déficits de memoria a corto y largo plazo. Estudios indican que el consumo temprano y frecuente de cannabis puede resultar en una pérdida significativa de coeficiente intelectual y problemas de salud cognitiva en el futuro.