Las collcas eran depósitos distribuidos a lo largo del Tahuantinsuyo para almacenar una variedad de productos como alimentos, armas, ropa y herramientas. Estos depósitos consistían en hileras de edificios de piedra techados con paja, algunos ubicados en cerros. Los depósitos de alimentos sorprendieron a los cronistas españoles ya que cuando pasaron por Jauja encontraron tantos alimentos almacenados que no necesitaron provisiones por más de siete meses.