Los depósitos del Tahuantinsuyo almacenaban una variedad de productos como alimentos, armas y ropa. Estaban distribuidos a lo largo del territorio en hileras de edificios de piedra. Cuando las tropas españolas pasaron por Jauja encontraron tantos alimentos en los depósitos locales que no necesitaron provisiones durante siete meses. El sistema de depósitos continuó funcionando incluso quince años después de la conquista española.