Este documento presenta una lección sobre el séptimo mandamiento "No cometerás adulterio". Explica que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo y debe mantenerse puro. Define el adulterio como cualquier acción deshonesta o impura en pensamiento, palabra o comportamiento. También advierte sobre el "adulterio espiritual" que ocurre cuando no somos fieles en nuestras relaciones.