El documento discute si el "cuerno pequeño" mencionado en Daniel puede cambiar la ley de Dios. Explica que los Diez Mandamientos fueron escritos por el dedo de Dios y que la salvación proviene de la gracia de Dios, no de las obras. Finalmente concluye que Dios, Su ley y Su plan de salvación no cambian, y que debemos estar agradecidos por Su ley eterna e inmutable.