Las legislaciones sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) en el mundo se basan en dos modelos: el "Producer Take-Back", donde los fabricantes son responsables, y el "Advanced Recycling Fees", donde los consumidores pagan impuestos. La Unión Europea tiene una completa legislación, mientras que Estados Unidos carece de leyes federales y varios países en desarrollo reciben RAEE de forma ilegal debido a la falta de normas.