LEÍMOS “LA GAMITA CIEGA” de Horacio Quiroga


                                 Había una vez un venado que tenía
                           dos hijos, un gato montés se comió a uno y
                           le quedó sólo la hembra. La madre le
                           quería enseñar a la gamita cosas de la
                           naturaleza.
                                  I. Hay que oler las hojas para ver
                                      si son venenosas.
                                 II. Hay que mirar el río para ver
                                      que no haya un yacaré
                                III.
III. Hay que mirar con la cabeza bien alta para ver si hay tigres cerca.
IV. Cuando coman pasto tienes que fijarse que no haya víboras.

      La madre le enseñó todo lo que sabía y la dejó andar sola. Por
curiosidad metió la cabeza dentro de un nido de abejas y comió toda la
miel. Luego le contó a la madre y ella le explicó que todas las abejas
pican.
      Otro día vio otras abejas más grandes y pensó que la miel iba a
ser más rica. Pero eran avispas que la picaron y la dejaron ciega.
      La madre habló con un oso hormiguero. El oso hormiguero le dio
una cabeza de lombriz totalmente seca. Le dijo que fuera con el cazador.
El cazador le dio unos lentes amarillos y dijo que no podía ver la luz del
sol por veinte días.
      La madre hizo eso y a los pocos días después la gamita ya veía
bien. Desde entonces, la gamita iba a la casa del cazador, sólo los días
de tormenta para que los perros no sintieran su olor.




 WILLY VALDEZ - PRIMERO 2             LICEO n°69

Leimos

  • 1.
    LEÍMOS “LA GAMITACIEGA” de Horacio Quiroga Había una vez un venado que tenía dos hijos, un gato montés se comió a uno y le quedó sólo la hembra. La madre le quería enseñar a la gamita cosas de la naturaleza. I. Hay que oler las hojas para ver si son venenosas. II. Hay que mirar el río para ver que no haya un yacaré III. III. Hay que mirar con la cabeza bien alta para ver si hay tigres cerca. IV. Cuando coman pasto tienes que fijarse que no haya víboras. La madre le enseñó todo lo que sabía y la dejó andar sola. Por curiosidad metió la cabeza dentro de un nido de abejas y comió toda la miel. Luego le contó a la madre y ella le explicó que todas las abejas pican. Otro día vio otras abejas más grandes y pensó que la miel iba a ser más rica. Pero eran avispas que la picaron y la dejaron ciega. La madre habló con un oso hormiguero. El oso hormiguero le dio una cabeza de lombriz totalmente seca. Le dijo que fuera con el cazador. El cazador le dio unos lentes amarillos y dijo que no podía ver la luz del sol por veinte días. La madre hizo eso y a los pocos días después la gamita ya veía bien. Desde entonces, la gamita iba a la casa del cazador, sólo los días de tormenta para que los perros no sintieran su olor. WILLY VALDEZ - PRIMERO 2 LICEO n°69