La leyenda cuenta cómo el Rey Midas rogó al dios Baco que le diera el poder de convertir todo lo que tocara en oro. Después de un tiempo, Midas tuvo hambre pero todo lo que intentaba comer se convertía en oro, viéndose cercano a la muerte. Entonces invocó a Baco para que lo liberara de su don, y este le dijo que fuera al río Pactolo, quedando libre de su poder y aprendiendo que el dinero no es lo más importante.