El narrador reflexiona sobre el paso del tiempo al encontrarse con una antigua compañera de instituto en la sala de espera de una consulta dental. Reconoce que, a pesar de sus recuerdos de juventud, la mujer ha envejecido y cambia su percepción inicial. La anécdota culmina con un tono humorístico al recordar cómo ella lo interroga sobre su disciplina en el colegio.