Durante una visita oficial, el presidente Zapatero discute sobre liderazgo con la reina Isabel II, quien le plantea un acertijo para ilustrar su método para identificar personas inteligentes. A pesar de aplicar el ejercicio con su vicepresidenta y demás ministros, solo logran confundir la respuesta, ilustrando un mensaje sobre la importancia de la agilidad mental en el liderazgo. El humor se hace evidente cuando Zapatero se enfurece al enterarse de que la respuesta correcta es Tony Blair, no un miembro de su gobierno.