La historia trata de una niña llamada Ludmila que vivía sola en un orfanato donde la trataban mal. Un día, aprovechando un descuido, se escapó del orfanato para ir a jugar a una plaza cercana que siempre miraba y que estaba llena de juegos. Cuando anocheció, se quedó dormida en un banco de la plaza, extrañando a sus padres. Para su sorpresa, aparecieron mágicamente sus padres que la abrazaron y besaron, llevándola de vuelta a su cama.