El autor describe cómo recibir mensajes electrónicos de amigos cercanos, incluso de personas a miles de kilómetros de distancia, mejora su estado de ánimo y lo hace sentir acompañado. Estos "amigos virtuales" le envían mensajes llenos de afecto, optimismo y apoyo casi a diario. Aunque a veces es difícil responder a todos, el autor valora el tiempo que dedica a compartir cariño a través de mensajes electrónicos, ya que cree que merece la pena repartir amor de esta manera.