Un nanoplaguicida se está desarrollando para impedir la germinación de plantas no deseadas mediante el uso de nanopartículas. Esto podría reducir la necesidad de agrotóxicos y pérdidas de cosechas al atacar directamente al objetivo. Sin embargo, también existe el riesgo de que los nano-plaguicidas creen nuevos tipos de contaminación ambiental debido a su mayor movilidad, persistencia y toxicidad en comparación con los plaguicidas convencionales.