Los navegadores web son desarrollados por equipos para cumplir con las normas de la W3C, pero cada equipo tiene su propia interpretación, lo que resulta en implementaciones diferentes. Un estudio encontró que Firefox fue un 59% más rápido que Internet Explorer 8, Safari un 47% más rápido y Opera un 38% más rápido, mientras que Chrome es cuatro veces más rápido que Internet Explorer 8. Internet Explorer continúa perdiendo cuota de mercado, mientras que Chrome está ganando usuarios.