Los cargadores inalámbricos permiten cargar dispositivos electrónicos sin cables mediante el uso de campos electromagnéticos. Funcionan transfiriendo energía de forma inalámbrica a través de bobinas de inducción. Aunque son más caros que los cargadores tradicionales, ofrecen ventajas como no requerir cables y permitir cargar dispositivos estando en contacto con la piel. El estándar Qi es compatible con muchos dispositivos y permite la carga a distancias de al menos 4 cm.