Este poema habla sobre la certeza de que todo en la vida terminará y la importancia de vivir el presente. Expresa que el único momento que realmente importa es el presente, el ahora, y que uno debe abrir sus brazos y aceptar a los demás en ese momento único e irrepetible que es la vida. También sugiere construir cosas juntos que luego se destruirán, como un símbolo de lo efímero de la existencia.